Capitulo VIII

Tras una recuperación pequeña del combate de prueba final, Alex y Kaine podían gozar un poco de calma, después de todo la necesitarían para lo que vendría después, el pelinegro se hallaba tomando un poco de jugo mientras se sobaba las vendas que Reimu le había puesto muy probablemente de no haber aprendido a manipular su aura como era debido se habría curado en más tiempo. Kaine por su lado no estaba contento, parecía caminar de lado a lado mientras murmuraba para si mismo.

— ¿Qué sucede, Kaine? —Pregunto Morry mientras dejaba su meditación, en la cual había estado sumido por varias horas.

—Es solo que, bueno che, no puedo evitar sentir que tuvimos suerte en la prueba final— El castaño se sentó al frente del mayor, ahora con el entrecejo fruncido —. Siento que fue mucha suerte, ¿y si el traje mío no me hacía como el tipo de la película donde todo es una simulación? ¿Qué habría podido hacer contra Mina yo? — Su expresión paso a ser a una de temor unido a decepción. Morry le dio un par de palmadas en la cabeza mientras trataba de animarlo, la acción hizo que el chico más joven riera, sobándose el pecho.

—Dah…Debo estar sobre pensando las cosas, pero no puedo dejar de pensar en que habríamos hecho yo y el enano si no hubiéramos podido.

—Bueno, si me preguntas mi opinión creo que ustedes son mas que capaces, cualquiera en una situación de peligro real se bloquea pero con esto demostraron que son capaces, ambos… —Alex, quien había estado mirando sonrió por los ánimos de Joey.

—El señor Morry tiene razón, Kaine, mira todo lo que progresamos en un mes, normalmente yo soy el que se pone nervioso pero… ¡Lo logramos! — el pequeño moreno se estiro, soltando de paso un pequeño jadeo cuando sintió como su brazo aun dolía. Todo esto era escuchado en el otro lado de la habitación por Reimu, quien se llevo la mano a la boca mientras unas lagrimas se escapaban, no podía evitar recordar al abuelo de Alex y como este la había acogido de niña.

“Hice bien, Gratham…” Susurro la castaña, antes de entrar al cuarto.

— ¡Chicos! — Su alerta hizo que los 3 se pusieran de pie —Tenemos problemas.

. . .

Mina se hallaba metiendo mano en una pequeña máquina que producía interferencia, su habilidad aural le permitía hacer acciones mas amenas, el grupo llego haciendo a la niña detenerse.

— ¡Me agarran justo en el momento adecuado! — La chica se colocó sobre la radio, con algo de dificultad levanto un perchero de metal de forma que la señal se configurara.

“En ultimas noticias, en las costas de Afraak un grupo de seres hechos de lo que parece ser tinta han brotado…” La interferencia hizo que Mina tuviera que ponerse en punta de pies “están tratando de abrir lo que parece ser un antiguo templo, si nos fijamos mas podemos ver como un santo que manipula electricidad se encuentra guiando a estas extrañas criaturas, les mantendremos al tanto”.

—¿Qué quieres mostrarnos con esto, eh bebe? — Pregunto Kaine mientras  se acostaba al lado de Ikki, quien tenia un monton de cervezas alrededor, todas acabadas. Para desgracia del castaño, un hedor horrible salió de la boca del hoshideano, llegando a su nariz y ocasionando que casi se vomitara encima.

—No es por querer ser irrespetuoso señorita Reimu —Continúo Alex —. Pero deberíamos centrarnos en los otros santos enemigos, ellos están afectando a zonas más importantes.

—No es tan sencillo, Alex —Morry interrumpió con su mano izquierda en su barbilla —. Me temo que el que está ocasionando esto desencadenara algo mucho peor. Hace más de trescientos años una extraña criatura fue enterrada en los confines del archipiélago del Sabara, su tamaño era tal que sus pasos estremecían la tierra y arrasaba ciudades a su paso… No fue sino hasta que tres espíritus invocados por magos aparecieron para ayudar, en el combate se unieron en uno solo, encerrando a la criatura en las profundidades de una de esas islas.

—Claro que podría ser una leyenda cualquiera, —Agrego Reimu — de no ser que hay una base gigantesca bajo tierra, cada cierto tiempo hay temblores, los más cercanos a las zonas dicen que son la respiración de aquella bestia encerrada a la cual le llaman Badon.

—Pfft, Badon… — Kaine no pudo evitar dejar salir una pequeña risa.

 —Entiendo, ¿pero cómo llegaremos señorita Reimu? — Alex se había puesto detrás de Morry por el miedo al oír aquella historia.

“¡Jaja!” Una risa sono como un eco por toda la habitación, Kaine se puso en guardia, al igual que Alex, ambos miraron alrededor hasta notar algo inusual en el cuarto; sobre un estante una figura de ébano se hallaba riendo, era un hombre de apariencia fiera y algo traslucida, su tono de piel era incluso mas intenso que el de Alex y su risa sonaba casi maniática o malintencionada. No fue sino hasta un par de segundos que se acomodó que Kaine contesto furiosamente.

— ¡No te burles de nosotros negro de mierda! — Por sus dedos atravesó la electricidad, antes de lanzarla contra la aparición, quien ni se inmuto ante esto. El ataque lo atravesó de lado a lado como una ilusión.

—Muy descortés por su parte, señor Kaine… —Su voz era rasposa, el sujeto estiro un pequeño báculo que tenía entre las manos, por la parte de la espalda del chico un perchero agarro su ropa interior, levantándose de golpe haciéndole un calzón chino que lo hizo gritar como una niña al sentir como su entrepierna era aplastada.

— ¿Quién es este individuo? — Alex estaba dudando en atacar.

—Chicos, les presento a Shigeta ThuThum — Reimu solto un suspiro mientras el hombre flotaba hasta ellos —. El mago mas fuerte del planeta.

—Jajaja, perdonen, me es gracioso el misticismo con el cual el hombre occidental cuenta estas cosas —El hombre de barba fina hizo una reverencia a Morry y a Reimu —. Perdonen por no haber contestado la llamada antes, como pueden ver, me encuentro físicamente indispuesto, espero que esta manifestación astral no sea de su molestia.

—Sabe que su presencia jamas es una mi estimado —Contesto de igual forma Morry.

—Mi queridísimo Morry, veo que todavía no haz desposado a Reimu —Su frase incomodo al Norhiano, por otro lado Reimu parecía estar echando fuego al oír eso —. Supongo que los hombres “civilizados” tienen estas costumbres extrañas.

Kaine cayó de cara al suelo, ahora con un fastidio evidente, no iba a permitir que un hombre barbaro hablara asi de ellos.

— ¡Che, para un poco señor “negrito mágico”, te estamos tratando bien! ¿No deberías comportarte bien? Sos un invitado. — El mago solo volvió a sonreír, antes de empezar a reir molestando más a Kaine.

—Todos aquí son menores que yo, por ende, mis palabras no deben ser respetuosas ante las de un inferior.

— ¡Vení acá! —Kaine se abalanzo, pero de nuevo loa travesó, chocando su rostro contra la pared de mármol. Joey y Reimu se vieron con nerviosismo, esto podía salir muy mal.

—Sea como sea… Tienen una misión ahora. Pero como mi poder es reducido en el plano mortal solo puedo llevar a tres de ustedes.

Ambos jóvenes se miraron antes de asentir, Reimu hizo una señal en afirmación.

—Está bien, es momento de que vayan chicos. Esta será su primera misión como santos oficiales.

— ¿Estas listo, enanito baliviano? —Una sonrisa se dibujo en el santo que era representado por el rosado.

—Nací listo. —Ambos chocaron sus puños mientras Morry tomaba su pulsera.

—Yo soy el encargado de su seguridad, es mi deber como caballero acompañarlos.

—Muy bien, mucha chachara y pocas nueces, espero que estén listos. —el mago empezó a conjurar unas palabras en un idioma antiguo e indescifrable.

—Antes que se vayan…Chicos, tomen esto —Reimu les dio a ambos una placa extra; para Kaine la del tirador de fuego, cuya placa tenia un dibujo de un erizo, y para Alex, la del águila.

— ¡A la mierda! ¡Se viene algo buenísimo che! —Kaine empezó a reir.

—Pero Reimu…Esto es tu armadura. — Alex no podía dejar de ver la imagen del águila.

—Lo se, pero prefiero que tu estés seguro pequeño, siento que haberte impulsado a venir es mi culpa y, —La mujer se agacho, agarrando los hombros de su estudiante — no me perdonaría si algo te pasara. Pero es un paso que debes dar.

Alex no pudo evitar dejar salir un par de lágrimas, las únicas personas que le habían confiado de esa manera algo tan importante se contaban con la palma, y ahora tenía a Reimu, dándole la oportunidad de demostrar que era de confiar. Limpiando un poco su rostro asintió, con una sonrisa en sus labios.

. . .

En la oscuridad de una iglesia se hallaban varias figuras discutiendo, el rinoceronte, Tarantula y Cashr hablaban a espaldas, junto a uno mas, que se hallaba golpeando un saco.

—Cuida tus palabras, Tarantula — se pronuncio el de traje gris mientras señalaba al de armadura celeste y blanco —, su santidad fue amable contigo al no haberte amonestado por no ayudar a Cashr.

—No malentiendas mis palabras, Durero — Tarantula se sacó el casco, revelando una melena dorada junto a una piel tostada, sus ojos eran verdes y expresaban una frialdad digna de su habilidad —, pero nada nos asegura que los que hicieron el trato con el papa vayan a mantener su parte del trato al dejar a la humanidad indefensa.

Cashr quien jugaba con unas cuchillas se detuvo en seco al ver quienes estaban frente a ellos; un hombre de aspecto andrógino y una piel pálida como el papel, su cabello era lacio llegando a sus caderas. Su ropa era bastante arcaica,  de gabán y cuello largo, con un bonito sombrero de copa, quien miraba al grupo charlar.

—Vaya, si son el grupo de asesinos del vaticano —su tono afeminado irrito visiblemente a los hombres, quienes no podían hacer nada para callarlo —, ya he terminado de hablar con vuestro jefe, y si me permiten agregar; me siento terriblemente ofendido de que ustedes, sus más leales lacayos duden de mis intenciones pues tengo una amistad especial con su patrón.

Fingiendo ser una dama se llevó una mano para taparse la frente, Durero gruño mientras Tarantula lo detenía de cometer una acción estúpida.

—Sea como sea… — El afeminado miro al cuarto individuo, quien había estado golpeando el saco con intensidad —. Su santidad desea hablar contigo, pequeño guerrero de Net, luce convencido de que eres útil después de todo.

Tras esas palabras el sujeto, cuya piel era totalmente negra como la pintura se detuvo, sin voltear la mirada agarro lo que parecía ser un casco dorado, con la parte baja totalmente curvada recortada en la zona de la boca y ojos. Se ató unas vendas a las manos y camino hacia el confesionario que estaba cruzando un pasillo, mientras los otros parecían mantenerse nerviosos.

—Por otro lado, ustedes deberían volver a sus lugares de invasión, ¿No mis amores? Y recuerden, si están desesperados pueden recurrir a las células que les di. —El sujeto camino de forma coqueta entre ellos, seguido de otro individuo de traje verde; la semejanza de este ultimo al traje de dragon de Morry era mas que evidente, sus guantes rojos y botas del mismo color sin embargo lo diferenciaban.
Mientras tanto, el guerrero de casco entraba en el confesionario, hablando en voz baja.

—Perdone padre porque he pecado…

—Tranquilo, hijo, continua. —hablo el misterioso al otro lado del pequeño cuarto.

—Estoy listo para reunirme con mis soldados, ¿Pero por que quería que nos reuniéramos?

—Tengo un presentimiento de que no lo tendrás tan fácil querido hijo, pero temo por tu alma, duda en ti al igual que la de Tarantula. — esas palabras pusieron nervioso al guerrero, quien desespero golpeo la pared.

— ¡N…no! ¡Porfavor! ¡Ese pensamiento es errado querido padre! ¡Jamás dudaría de usted ni aunque estuviera por morir de la forma más horrible posible! — su tono estaba quebrándose.

—Tranquilo, hijo, confío en tu palabra — el guerrero soltó un suspiro, ahora más tranquilo de sus acciones — pero es hora de que me lo demuestres definitivamente, cuando la bestia surja quiero que te unas a ella para poder ayudarme en mi misión sagrada, ¿estarías dispuesto a perder tu cuerpo con tal de ayudarme?

— ¡Usted sabe que daría hasta la última gota de vida mi señor! —El sujeto casi parecía volverse loco con cada palabra, él quería solo la aprobación de aquel hombre.

. . .

La llegada a la sabana de afraak era una extasiante, al menos para el norhiano y Alex asi era, el calor aunque abrumador era sin embargo una razón de incomodidad, especialmente para Morry cuyo rostro moreno se puso rojizo al sentir como la calidez del ambiente impactaba en su cuerpo (talvez no tuvo que haber traido ropa blanca y no solo negra pensó el mas bajo), Kaine por otro lado no lucia muy feliz, el olor de la tierra y las heces de bestias se filtraron hasta su nariz y siendo el mas sensible a hedores tuvo que taparse para evitar perder mas del nulo deseo de estar allí.

—Deberia haber venido la niña —Refunfuñando el chico de cabello castaño trato de avanzar, pero lo que le toco fue horrible; su pie fue a parar a un grupo de caca que para su mala suerte se encontraba tapada por la hierba—, voy a matar a alguien cuando regresemos.

Alex empezó soltar carcajadas, Morry se tapó la boca para no producir ruidos y como era de esperarse Shigeta imito al mas pequeño. Estos dos seguían a un paso mas acelerado, el afraakiano pudo sentir algo venir del pequeño, una sensación de nostalgia, no fue sino hasta que el chico pregunto que comprendió de donde venia esa extraño sentimiento.

— ¿Usted conocio a mi abuelo, señor Shigeta? — Alex aumento la velocidad para ponerse al lado del afraak.

—En mi cultura solemos recordar a los muertos con un gran gusto sin importar si fue malo o bueno, pero puedo decirte con seguridad que ha sido el hombre occidental que mas he respetado en mi vida —La proyección astral tomo un momento antes de proseguir —, por el fue que me alié con los del vaticano como podrás suponer.

—El estuvo por estas tierras, ¿fue en ese entonces que lo conoció?

—Era una cria en ese entonces, la guerra civil había devastado mi ciudad natal. Habría muerto de hambre seguramente o me habrían fusilado por ser de una de las tribus rebeldes, pero tu abuelo fue bueno y me acogió como tutor, me alimento y me envió a estudiar a los santuarios del este con los sacerdotes —El hombre ropa amarilla observo una pequeña tribu a la distancia, sus casas eran de paja y barro, muchos hombres de pieles oscuras y algún que otro más palidos en comparación se hallaban preparando una fogata en el centro de la comunidad —, llegaron a su parada, el anochecer esta próximo y mi tiempo se está acabando.

—¡¿Cómo que te vas!? — Kaine quien iba al último se desesperó, agitando las manos de lado a lado — ¿Cómo volveremos después?

—Yo me asegurare de llevarlos de nuevo, claro, si es que sobreviven. — Con esas palabras el argentum no pudo evitar estremecerse, Morry solto un suspiro antes de seguir por delante acompañando al castaño. Alex por su lado permaneció un rato mas con Shigeta.

—Señor… —Alex volvió a pronunciarse mientras sus amigos llegaban a donde los pobladores —¿usted sabe algo del hombre por el cual ha estado ocurriendo todo esto?

El hombre de ébano pudo notarlo, era una sensación extraña la que salía del chico un dolor que los de su aldea percibían como “mal augurio” y por primera vez su rostro paso de una sonrisa a una seria. El mago bajo su centro para poder acomodarse aun si era solo un espectro en esa forma para poder hablar.

— ¿Qué quieres saber sobre el papa? ¿Acaso…?—Pregunto el sujeto mientras flotaba.

—Quiero venganza. — Alex apretó con cólera sus manos, un resentimento que alerto un poco al hombre quien se tomo unos segundos antes de contestar.

—Joven Alex, puedo comprender que estes enojado, yo también lo estoy, sin embargo la venganza tampoco es un camino digno para lo que buscas.

— ¡El me arrebato a mi abuelo! ¡Yo le arrebatare la vida aunque me cueste la mia! — Sus palabras causaron algo de tensión al mago, otra vez tuvo que tomar tiempo para contestar.

—No puedo detenerte joven Alex, pero puedo comprender…Mi aldea lamentablemente no creía en la existencia de verdaderos enemigos, tal vez por eso fue que fueron tomado por rebeldes al no estar de ningún bando en la guerra civil. Y es, a decir verdad un pensamiento que no comparto en ninguno de sus aspectos, pero hay una historia antigua que ustedes cuentan. Si mal no recuerdo iba asi:

Un dia el poderoso leopardo no encontraba comida para sus crias, cuando rogo por ayuda a los otros estos se desentendieron. Cuanto mas buscaba mas sus pobres hijos sufrían, no fue sino hasta que desfallecieron que una cólera se apodero de la bestia y en su afán de encontrar culpables se hallo al Ajolote y a su familia, tan preciosos e impasibles, su paz parecía solo alimentar la rabia que estaba dentro del felino.

“¡Si el pequeño puede tener una familia y yo no, entonces renuncio a mi moral!” Y asi fue como el leopardo masacro sin ninguna justificación a la familia del ajolote. Pero el castigo divino por haber matado a una raza divina no se hizo esperar; el mismo enojo cayo sobre el ultimo ajolote, quien con sus ojos empapados en lagrimas le rogo a sus antepasados, no justicia, sino venganza… Los suyos se lo concedieron, pero no de la forma que esperaba. El ajolote se transformo en una bestia amorfa, consumida en aquel sentimiento agobiante y con solo un deseo; vengarse. El leopardo fue asesinado por la criatura, quien se quedo sola, ahora con aquella forma mounstrosa, incapaz de formular palabras o sentir algo que no fuera ira. Con la venganza como único medio para sentir algo empezó a masacrar a los otros animales, no le importaba que fuesen crias, no le importaba que fueran sus amigos, solo quería detener el sufrimiento…No fue sino hasta que todo el bosque había muerto que se percato de una terrible verdad; la bestia en la que se había transformado era un leopardo.

—Pero, el no es un leopardo —Alex, quien no era tonto solto un sonido de molestia —, y yo tampoco soy un ajolote, ni mucho menos le haría daño a alguien que no fuera ese sujeto. ¡Ademas que en la historia el leopardo se cego por algo totalmente entendible, no como el papa!

Shigeta se llevo una mano a la cabeza mientras retomaba su dialogo: —No obstante, no sabes nada de lo que hizo que tomara esa decisión, tampoco que cuando acabes con su vida te sentirás mejor.

El mas pequeño estaba visiblemente molesto, no le gustaba mucho la forma en la que buscaba persuadirlo. El solo golpeo una roca, reduciéndola a nada, ni siquiera dejando polvo tras de sí.

—Pero si lo que buscas es seguir tu venganza, lamento informarte que jamas lo venceras —El semblante del pequeño cambio radicalmente a uno de miedo, el sudor empezó a brotar de su frente —, ni en cien, doscientos o incluso milenos, no importa cuánto entrenes, no eres más que una pulga para él.

— ¡Entonces debe haber una forma! — Objeto el pequeño mientras sus ojos negros se posaban sobre los del hombre de color—¡Tu debes ser capaz de ganarle!

—Lamentablemente, incluso a estos grados desconozco si mi poder se le compara. El no es una amenaza solo para el planeta, sino para toda la existencia —Concluyo, haciendo que el chico bajara la mirada —, aunque… Hay una forma, y esa es que liberes la séptima consciencia, Alex.

Ese nombre hizo que el pequeño recordara una de las clases de Reimu.

—Recuerdo que ella lo menciono una vez, es el siguiente nivel a la sexta consciencia.

—Estas en lo correcto; sin embargo hay un gran problema si es lo que buscas. Ese nivel aureal solo puede ser alcanzado por aquellos que conocen a profundidad su propia alma, su esencia, conocer íntegramente tu cuerpo a la misma vez, es probable que mueras sin haber descubierto como usarla.  

— ¿Cómo la alcanzare? — el joven agarro de los hombros al hombre, ahora con desespero — Porfaor, señor Shigeta, debe haber algún modo.

—Tal vez si conoces el origen de tu propia existencia —Shigeta se dio media vuelta —, eso o tal vez algún método alterno, puedo conferirte un medio por el cual alcances tal proeza, pero te advierto que el resultado puede variar —El hombre revelo de su capa un manuscrito antiguo, hecho de una piel extraña que parecía palpitar —, te presento una copia del libro de los muertos, el Necronomicon Ex Mortis.

Del hombre de barba broto un espiral de energía que parecía atraer una locura de otro mundo, sombras extrañas corrían en apariciones espontaneas que desaparecían tan pronto el pequeño trataba de verlas.

—Lamentablemente, ni yo he sido capaz de leer siquiera una palabra de aquí, no tengo el valor aun pese a mi gusto por el conocimiento soy totalmente consciente de que hay fuerzas más allá del mundo tridimensional que los humanos no debes atrevernos siquiera a pensar. —Shigeta hizo desaparecer la copia de nuevo.

—isso… foi assustador —Pronuncio en su lenguaje natural el pequeño mientras se agarraba el pecho —, ¿Hay alguna otra forma? Sin arriesgarme tanto digo.

—Jeje, era de esperarse —El hombre empezó a desvanecerse lentamente, pero contesto — La otra es que tu mismo te lleves al límite, incluso si estas por morir….Es en esos momentos donde el aura más reluce, el hombre al que te enfrentas posee este sentido, lo entenderás si es que llegas a tener un cruce con él.  

—¡Espere, quiero saber mas! —El pequeño se le abalanzo, queriendo saber mas, pero la desaparición del hombre fue algo que inevitablemente ocurrió, y así, sin la más remota idea de que hacer se dirigió junto a sus compañeros.

. . .

Los dos extranjeros observaban con curiosidad los lugareños, Morry se mostraba mas que sorprendido por las costumbres, los niños estaban jugando con una especie de juguete hecho de lana, las mujeres de alturas igual de colosales que los hombres cargaban jarrones hechos de cerámica sobre sus cabezas con una perfecta sincronia mientras alimentaban a sus bebes, los hombres charlaban en idiomas (que eran barbaros para el Argentum) y los perezosos desgutaban bebidas malolientes mientras Morry quedaba mas que extasiado ente todo.

—¿Cómo puedes tener ese rostro? Este lugar huele horrible, las mujeres tienen labios demasiado anchos y son unos nudist… —Kaine entonces observo algo que lo hizo ver el mismo cielo; un grupo de mujeres de diferentes complexiones, parecían no ser de por allí, no fue sino hasta que vio las extrañas características que se dio cuenta que no eran totalmente humanas. A diferencia de miembros de la aldea, estas iban con pieles para cubrirse, sus musculos indicaban que su genero no era un impedimento, pero la razón que dejo al castaño sin palabras era que de sus cabezas sobresalían cuernos o orejas peludas junto a colas que se movían de lado a lado. Algunos hombres y mujeres les daban ofrendas, no era mucho pero eran lo que tenían —¿Esos son faunos? ¡Santo cielo!  

—Si, a diferencia de como ocurrió con los pueblos originarios en varias partes de la Occidente aquí los faunos son vistos como entes divinos… — Kaine no podía dejar de mostrar mas que asombro, con su boca casi apunto de tocar el suelo de la impresión, un pequeño muñeco choco con el —parece que tienes amigos, ¿no Kaine? — El castaño volteo la mirada, topándose con el grupo de niños. Eran una mezcla extraña entre los pequeños afraakanos y los faunos, quienes jugaban como si fueran hermanos, tal imagen le recordaba a Kaine momentos de su infancia cuando su grupo y el hacían partidos. El joven por primera vez desde que había tocado aquella nación sonrió, empezando a jugar con ellos.

—¿Sabes, Morry? Tal vez tengas razón, este lugar no puede estar tan mal. — El chico corría animadamente junto a los demás, mientras que las madres se acercaban a Morry, chocando sus cabezas contra el como gatas.

—Jaja, ¡Que adorables! — Mientras ambos parecían estarse relajando, Alex seguía pensativo, observando a sus amigos y a la gente seguir su vida. El agobio que lo aquejaba solo le generaba mas dudas, ¿Qué planeaba hacer si no podía con el papa? ¿Reimu y Morry podrían? ¿Acaso de verdad no podría hacerle nada? Los pensamientos sin embargo se desvanecieron en el minuto que el pequeño juguete cayo sobre su cabeza, cuando levanto la mirada se topo con Kaine y la muchachada a toda marcha contra el, el miedo lo hizo gritar antes de huir de ellos, tras uno minutos de juego aquellos pensamientos aun persistían, pero al menos no tanto… Hace rato que no jugaba con otras personas que no fueran Kaine, le era extraño que la pequeña tribu no se hubiera alarmado en lo absoluto.

. . .

Una familia les permitió pasar la noche, los tres se sorprendían por como la familia de tres los trato como iguales, les dieron cobijo y alimento abundante, aun siendo totales desconocidos. Aunque Kaine tenia aun problemas al adaptarse (especialmente por los olores y la comida extraña) lograba masticar, Alex no comio mucho, pero el apetito voraz de Morry le hizo repetir hasta tres veces. El grupo finalmente pudo descansar en el suelo, recubierto por una especie de manta, tener la barriga llena hizo que el mayor de los tres se durmiera rápido mientras Alex y Kaine permanecían despiertos.

—Che Alex, dime, ¿Qué hablaste con Shigeta? —Kaine se acomodaba en la manta, tratando de hallar una posición cómoda.  

—Yo no quiero hablar de eso Kaine, estoy cansado — Se justifico el mas pequeño tratando de conciliar el sueño.

—Che, siempre lo mismo con vos negrito sucio — Dice el otro, a la vez que pellizcaba el hombro de su amigo. Alex gruñe dándole una pequeña palmada en el vientre, ambos empezaron a reír tras unos instantes — , bueno, dale decí que te pasa, no me hagas preocupar al pedo.

—Esta bien — Alex solto un bufido, miro a su compañero y prosiguió: — tal vez, no podamos pelear contra el papa, es lo que me preocupa.

—Vamos Alex…No te pongas tan mal por estas cosas, solo ayudaremos a Reimu en lo que podamos, si no se da, no se da. — El castaño trato de calmar a su amigo, quien volvió a insistir.

—Es que no quiero quedarme solo con eso, quiero ayudar a Reimu, quiero enfrentarme a ese hombre y…

—¿Y que le haras? ¿Matarlo?

—¿No me ves capaz?

—Alex —Kaine no pudo evitar soltar una risotada, creyendo que su amigo bromeaba —, no seas tonto, sos la persona mas buena que conozco, tal vez Morry te compite… Pero sos mansito, no matarias ni a una mosca amigo.

—¿En serio me percibes asi? El mato a mi abuelo, Kaine…

—Mira chango, no te pido que no estes enojado, pero pensalo, ¿a vos que bien te va a traer matarlo? No podemos ir asesinado a aquellos que nos hacen mal solo porque si, ¿Qué clase de justicia hay en el ojo por ojo? Porque si aplicamos eso, mamita querida, acabamos todos ciegos y eso me lo decía mi abuelo y que Allmer me lo tenga en su gloria.

Alex estuvo una pausa por unos momentos antes de volver a hablar:

—¿Tu no estarías igual en mi lugar? — Kaine miro de forma seria a su amigo, se paro un poco y lo agarro por los hombros.

—Dia tras dia me culpo a mi mismo por lo de mi abuelo, me duele mucho, pero sabia que si yo me mataba o algo me pasaba, mi abuela quedaba sola, el único culpable de su muerte fui YO, yo, yo, y solo yo… Y si, vivo con el dolor, pero de nada me sirve lamentarme o buscar culpables. Yo te digo la verdad; no seria capaz de matar a nadie, porque créeme que estuve al borde de hacerlo en mi época de matón de secundaria solo por la rabia que tenía.  

—Perdóname, Kaine. — Lagrimas salieron de los ojos de su amigo, pero el argentum tomo sus mejillas y le limpio la cara, para después darle un golpecito en el hombro.

—¡Che, para tampoco nos pongamos maricones! ¡Me vas a hacer llorar a mi también boludo!

Mientras ambos amigos hablaban, Morry, quien se había despertado al oir los movimientos de ambos no pudo evitar dibujar una pequeña sonrisa en su rostro, la amistad de ellos dos le traía recuerdos de su pasado, uno que pese a que había intentado olvidar por mucho, debia afrontar, y vaya que lo haría pronto. La calma duro poco, el sonido de una explosión no solo alerto a la familia y a ambos jóvenes, sino que a todos los pobladores. Cuando se levantaron vieron por la puerta hecha de paja un ambiente infernal. Las cosechas habían sido prendidas en fuego mientras la gente huia atemorizada de allí para aquí, las mujeres felino cargaban a sus crías para correr, pero extraños disparos venidos de unos hombres en armadura paralizaron a las chicas. Niños y ancianos eran obligados a caminar hacia coches antes de que estos salieran a toda velocidad.

—¡Alex, Kaine, vayan a ayudar a la gente! ¡Yo apagare el incendio! — Morry fue el primero en saltar a la acción, brincando entre las casas paso entre los disparos de aquellos individuos de traje, llegando a una pequeña fuente, dos de los individuos trataron de interponerse, abalanzándose al muchacho. Morry giro sus manos, antes de que siquiera pudieran hacer algo, fueron desarmados, el cazador tomo una bocanada de aire, sintiendo como su energía se transmitía hasta su palma.

“¡Palma vacía del hermitaño!” El ataque dio en el pecho del atacante, mandándolo hacia arriba, momentos donde se deshizo en un extraño líquido. Morry se sorprendió ante tal cosa a la vez que detenía con su mano el puño del otro.

—¡Chicos, no son humanos! — Cuando grito eso, empezó a conectar golpes furiosos a través de todo el cuerpo del sujeto, quien se deshizo tras que el cazador destrozara su cabeza. Kaine por otro lado con su energía tenia sometido a varios de los soldados,con sus manos hizo aparecer raíces hacia uno de los autos que estaba cargado de las mujeres faunas, separadas de sus crías.

—Mierda che. —El castaño apretó sus puños, haciendo que los tallos aplastaran el cuerpo de los seres fácilmente, se aproximo hacia el vehiculo, destruyendo los candados para que las mujeres salieran mientras lloraban descontroladamente.

Alex golpeo el suelo, causando que alrededor de el un haz de luz saliera hacia arriba, todos los seres de su alrededor fueron desintegrados ante el destello de su ataque, que dejo un gigantesco hoyo.

—Nada mal…Alex Gratham… —El chico se dio la vuelta, y allí pudo divisar a una extraña figura de negro, solo era visible gracias a una capa de color rojo y su casco dorado. No fue sino hasta que Alex utilizo su vista aural que se percato de que era otro usuario de aura, quien de un salto se posiciono detrás de él. El chico se volteo, antes de recibir un poderoso guantazo del desconocido, que lo envio hacia unas casas, atravesándolas con su cuerpo.

—Mi cara… — el pequeño se levanto, observando al contrario pasar entre los escombros de las paredes, Alex se puso en posición. El guerrero de tinta empezó a lanzar golpes mientras sus puños se estiraban, rompiendo el viento y la propia barrera del sonido, sus primeros ataques dieron en la guardia del pequeño quien no desistía al avanzar entre las incesantes ráfagas. El sujeto al notar como muy apenas podía conectar se preparo, todo el liquido se dirgio a su brazo, haciendo a su puño tomar medidas exageradas. En el instante que lo iba a lanzar Alex uso el truco de concentrar energía en la pierna trasera, antes de que el oscuro pudiera disparar ya tenia al joven conectando un volado cargado de energía aural que dejo rigido el cuerpo del individuo, quien por el golpe sentía que el cerebro le daba vueltas.

Alex recargo, no iba a dejar que se fuera tan fácil, flexiono las rodillas y lanzo un uppercut de derecha contra el cuerpo desprotegido del sujeto, elevándolo por los aires. El puño del chico empezó a brillar, iba a disparar sus “Estrellas fugaces” de nuevo, pero algo sostuvo sus piernas, era aquel extraño liquido que ahora lo sometía.

—Que potencia devastadora… — El del casco le tardo un poco, pero pudo levantarse, el chico quedo helado al ver como sus ataques parecían casi no haber hecho nada. El individuo que tenia al frente definitivamente era fuerte, lo que hizo a su cuerpo tensar —Pero ni tu ni yo hemos liberado el cien porciento de nuestro poder, ¿verdad?

—No dejare que les hagas nada. —Alex trato de safarse, pero si su traje era imposible.

—Con esa rabia puedo percibir que sientes un odio tremendo hacia mí. Pero todo esto es por un bien mayor.

—¿¡Un bien mayor!? ¡Matar a mi abuelo no fue un bien! —El cuerpo de Alex empezó a brillar intensamente, fue lentamente rodeado por una especie de cúpula de energía — ¡Acabare contigo! ¡Onda cósmica!

Una cantidad de energía recubrió toda la esfera, el sujeto se cubrió con su capa, antes de que la energía rebasara la cúpula, estallando en un brillo que se elevo por los cielos casi iluminando parte de la región. Morry noto esto justo cuando llevaba cubos de agua, apagando el incendio.

—¡Oh no, Alex! — El hombre se apresuro a ver de donde venia el brillo, pero se topo con algo que le helo la sangre, aquel individuo de piel totalmente negra levantaba del cuello al pequeño.

—El odio que sientes hacia tu santidad es un pecado imperdonable… No puedo permitir que sigas viviendo, te reunirás con tu abuelo en el cielo. — Con esas palabras el guerrero empezó a emitir un extraño ruido mientras que de su pecho brotaba un mango, el cual lentamente retiro haciendo sonidos algo grotescos revelando una espada, con frialdad acerco el objeto al vientre del chico empezando a atravesar su carne suave, el arma empezó a llegar profundo. Alex empezó a gritar, el chico se agitaba tratando de salirse pero resultaba imposible, su dedos arañaban los brazos de su captor.

—¡Dejalo! ¡Ataaa! — Morry alcanzo a llegar antes de que el chico fuera totalmente cortado, el norhiano llego con una patada voladora que envió por los aires al guerrero de tinta, haciendo que Alex cayera de espaldas mientras gritaba. El dolor solo hizo que sollozara, Alex bajo la mirada observando el liquido rojo salir del corte, el cual podía sentir que era profundo, sus ojos empezaron a fallarle, estaba empezando a marearse.

—Desgraciado… ¡Atata! ¡Ata! —Con gritos de rabia, Morry se hallaba intercambiando golpes con el santo de negro, cuyos ataques no se le comparaban a la rabia de puños del artista marcial, quien en un rápido movimiento agarro su brazo, dando un puñetazo al codo destruyendo su brazo y haciendo que el hueso quedara expuesto, pero aun asi el sujeto de tinta no parecía demostrar dolor.

—Pronto pagaras por tus pecados, Joey Morry. — El hombre se agarro el brazo roto, mientras hacia brotar del suelo un ser de tinta, el cual empezó a forcejear con el chico. Cuando logro destruirlo Morry se percato de que ya no estaba allí.

—Morry… —La tenue voz de Alex  llamo al hombre, quien estando asustado corrió a auxiliarlo presiono la herida mientras Kaine también llegaba. Ambos trataban de detener la herida pero parecía inútil.

—¡Kaine, utiliza tu aura! — El castaño como pudo empezó a desprender su energía, esta rodeo la herida, haciendo que las pequeñas raíces empezaran a unir la carne con lentitud entre los pequeños borbotones de sangre que habían manchado las manos y ropa de los tres. Alex por algún poder milagroso pudo mantenerse despierto por quien sabe cuanto hasta que las personas de la tribu que no habían sido secuestrados ayudaron, Alex fue puesto en una cama mientras los shamanes le administraban extrañas curas hechas en base a plantas y ayudaban a Kaine a parar el sangrado.

Mientras su mirada giraba y giraba pudo ver a lo lejos una extraña figura, la de un hombre rubio, una que conocía ya. No fue sino hasta que los ancianos y hombres se alejaron que pudo dormir plácidamente, le dolía todo, le dolía haber sido tan débil y le dolia sobre todo la idea de no poder hacer nada contra el santo. La oscuridad que le proporcionaba sus ojos cerrados era extrañamente confortable, mientras se sumia en un estado onírico su cuerpo era rodeado por figuras extrañas de color negro con ojos que abarcaban todo su rostro, estas lo miraban como si le desearan el mal moviéndose de forma sincronizada en perturbadores ruidos mientras se arremolinaban alrededor. Mientras mas se acercaban mas Alex podía ver como estos tomaban una forma semejante a la de los animales que tanto amaba; ajolotes pequeños que mantenían su mirada de sentencia perpetua a lo que el solo podía llorar. No sabe cuantas horas fueron, pero despertó tras sentir los primeros rayos de luz golpear su rostro; aun ensimismado abrió los ojos observando la compañía.

—Desperto, joven Alex… —El tono de voz hizo que el chico se percatara de quien era el que lo vigilaba. Era el padre de cabello azul y ojos rojos que había conocido antes de irse en tren. El hombre había estado tratando los golpes y la herida, llevaba un trapo húmedo entre las manos además de un botiquin.

—¿Qué hace aquí? — Dijo el joven mientras trataba de levantarse inútilmente.

—Estaba en una misión para mi iglesia, lamentablemente fue cerrada la semana pasada por los incidentes —el tono algo desesperanzado del hombre indicaba que no la había estado pasando bien —, pero tengo una misión mas importante, una que el propio All-mer me ha revelado y que quiero lograr.

—¿Cuál es?

—Solamente tratar de que la vida continue su curso, mientras promulgo la palabra del gran All-mer — Alex no pudo evitar sentirse mal oir ese nombre, el gran dios All-mer, todo un ejemplo de amar al progimo. Aun recordaba ir con sus abuelos a las misas del pueblo para escuchar sermones, los cuales le daba igual mas siempre oir las historias relatadas de ese hombre le interesaban. ¿En serio podría haber existido alguien capaz de dejar todos sus bienes materiales? —. Sea como sea, debo retirarme ya. Aunque si me dejas preguntar, ¿acaso puedo sentir en ti algo de ira?

Alex permaneció callado, evadió la pregunta con otra: —¿Dónde están mis amigos?

—Se fueron al amanecer, están siguiendo a los secuestradores a una de las pequeñas islas que están en la costa. —El hombre tomo sus cosas, dispuesto a retirarse hasta que sintió como el chico forcejeaba para levantarse.

—¡Tengo que ir rápido! — Antes de poder siquiera mantenerse de pie, el hombre de cabello azul lo sostuvo para evitar que cayera.

—Sigues herido, no puedes ir…

—¡Tengo que! ¡No puedo dejarlos solos! —Incluso hablar se le complicaba, el dolor punzante de su abdomen no cesaba incluso tras de que la herida hubiera logrado ser cerrada, el peliazul volvió a preguntar:

—¿Por qué deseas tanto ir?

—Porque son mis amigos, ellos harían lo mismo por mí. —Con esas palabras agarro su camiseta verde, el padre quedo intrigado por la respuesta y aun con pesar decidió aceptar.

—Quédate quieto — con esas palabras sus palmas brillaron en un intenso morado, morado que activo la esencia azul del cuerpo del pequeño, ambas se unificaron como lo hacían la de el y Kaine, formando un color purpura intenso, esta se encerró en el cuerpo del chico, quien podía sentir el dolor desvaneciendo —, no sobre fuerces tu cuerpo en le combate, si utilizas muchos ataques de aura es posible se debilite y la herida se vuelva a abrir.

—¿Usted es también uno? —Los ojos de Alex brillaban al ver la habilidad milagrosa.

—No me gusta utilizar mi aura— tras retirar sus manos, se dio media vuelta —, ten cuidado allá afuera, Alex.

El joven se levanto de un salto, se puso sus botas y agarro las dos placas que poseía. Cuando salió afuera lanzo hacia arriba la del águila, haciendo brotar de esta una majestuosa ave metálica, ofreciendo sus garras mientras elevaba vuelo. Alex salto, agarrándolas en el aire mientras salían a toda velocidad hacia el cielo.

. . .

Las criaturas de tinta se hallaban utilizando latigos para golpear a los rehenes, mismos quienes levantaban rocas y golpeaban con picos una estructura de gran tamaño que se hallaba a los pies de un volcán de cientos de kilómetros. Casi como rugidos, pequeños movimientos sísmicos causaban que del suelo brotaran aires altamente toxicos y dañinos que mareaban a los ancianos, los cuales eran reprendidos sin distinción.

—Hahaha, estúpidos niggers —era el santo gordo que había sobrevivido al combate del tren, comiendo una hamburguesa extremadamente gorda apropósito, haciendo que los niños lo vean. Una de las niñas con las que jugaba Kaine no pudo evitar enojarse, mientras nadie la veía, agarro una piedra para lanzársela al gordo, causando que su comida cayera al suelo —¿Qué? ¡maldita child! — el sujeto chasqueo los dedos, haciendo que los guardias se aproximaran a la pequeña fauna. Pero en consecuencia fueron agredidos por mas rocas de los niños, quienes se habían logrado zafar de sus cadenas.  

—Haz que tus hombres controlen a estas alimañas — exigió el gordo mientras se tapaba de la tierra que le caía en cara. Su compañero era aquel guerrero de tinta, cuyo brazo era rodeado por un molde para recuperarse de la herida ocasionada por Morry, este se dio la vuelta mientras lo guardias empezaban a saltar entre si, estos tomaban una forma viscosa que se unifico hasta crear seres humanoides de casi 5 metros, quienes sometieron a la gente, los niños trataron de huir, pero las cadenas volvieron a atosigarlos, jalándolos hacia los seres.

—¡Che gordo de mierda! — El grito hizo que el hombre rubio girara la cabeza, sobre un pequeño risco dos figuras se hallaban apuntándolo amenazadoramente, un chico castaño y el otro un joven de ropa negra; Kaine y Morry habían llegado a ayudar —¡¿Nunca te pusiste al lado de alguien de tu tamaño?! ¡Ah, pero si sos un gordo puto, jajaja! — mientras el hombre rechoncho se enojaba, las bestias avanzaron hacia los dos individuos.

Morry fue el primero en saltar, uniendo sus pies y tomando aire su cuerpo fue rodeado por una energía que brillaba como el sol mientras giraba. El chico conecto una doble patada sobre uno de los seres de tinta, deshaciéndolo en el acto y liberando a la gente. Kaine en su idiotez se quedo animando a su amigo, antes de que una de esas criaturas saliera por detrás, dándole tal manotazo que lo envió por los aires, estrellándose contra una de las rocas. Incrustado en la pared, trato de moverse, solo para caer sobre otras rocas que lo hicieron gritar de dolor.

—Creo que me rompi algo… —El chico se arrastró, observando como Morry daba golpes precisos y con majestuosidad, sus técnicas, movimientos y poses eran comparables a las de un artista marcial perfecto, su brutalidad al atacar incluso parecía la pincelada de un artista, sus puños generando huecos gigantescos a las partes de cada uno de los seres que caían al suelo deshechos en liquido que se secaba al tacto.

—¡Lo haces bien Morry!

—¡Eh, eh, lo estoy haciendo todo, amigo Kaine! —Exclamo mientras que agarraba con una velocidad absurda una de las enormes manos de los seres, una que venia por la espalda y sin embargo el chico la atrapo girando su mano antes que le diera por detrás, con un movimiento, hizo girar al monstruo haciendo que se estrellara con los demás antes de mandarlo a varios metros.

—¿¡Como hiciste eso!? — pregunto Kaine sorprendido al ver a su amigo.

—Es…Algo que aprendí hace tiempo.

Pero la charla se acabo tan pronto Morry tuvo que empujarlo, evitando así ser aplastados por el puño de una de esas criaturas, Kaine giro la cabeza observando como la niña fauna que había conocido estaba apunto de ser atrapada junto a sus amigos, el desespero lo invadio, causando que su mano fuera rodeada por electricidad, aunque normalmente le tomaba mas tiempo invocar aquella habilidad (puesto a que su aura natural eran las raíces y no la electricidad, la cual había desarrollado de complemento) pudo disparar un poderoso rayo que empujo por los aires a la bestia, permitiéndole acercarse.

—¿Qué hacen aquí todavía? —cuestiono mientras revisaba el perímetro.

—¡Queríamos ayudar! —dijo la pequeña mientras mostraba rocas.

—Aprecio mucho eso —Kaine se limpio una rápida lagrima que se desprendio de su ojo derecho — pero los prefiero vivos y sin heridas mortales, asi que vayan a ayudar a los demás.

Los niños asintieron antes de salir corriendo, dejando a Kaine atrás, este se dio la vuelta para observar como cuatro seres todavía se alzaban, antes de que estos fueran a rematar al joven, quien se hallaba contra la espalda y la pared. Antes de recibir un remate, un ave de color plateado atravesó el brazo del ser, sobre el iba Alex, quien salto… Cayendo con la entrepierna sobre una roca. Después de soltar un jadeo de dolor por ver semejante escena, Kaine ayudo a su amigo a bajar, este tenia las piernas abiertas mientras se aguantaba las ganas de llorar.

—¡Negro! ¿que haces acá? — pregunto con notable entusiasmo y algo de miedo.

—Me cure un poco mas rápido por un amigo, pero eso no importa ¡Tenemos que evitar que hablan esa base!

—¡Chicos! —Morry se reunió con el grupo, los tres se sonrieron —santo cielo, Alex…Perdoname por no haber estado allí para ayudarte, mi joven amigo.

—No te preocupes Morry, ahora estamos juntos, ¡y nada nos va a detener ahora!

—¡Jajaja! ¡Un norhiano, un argentum y un nigger! — grito el gordo de cabello rubio mientras observaba como los 4 seres aun iban por ellos —¡llegaron demasiado tarde! ¡Cuánto mi amigo llegue allá, revivirá al dragón del mar!

—No pasara… —Alex con total seriedad dio un paso, Morry y Kaine lo miraron con complicidad —¡Chicos, transformación!

—¡Si! —Ambos contestaron al mismo tiempo. Los tres levantaron sus placas, dejando que un intenso brillo los rodeara, los tres destellos se transformaron en poderosas bestias que se unificaron con los chicos antes de causar una explosión comparable a la de fuegos artificiales. Cuando las luces cesaron frente a los seres de tinta se hallaban los tres guerreros de colores, ahora revestidos por poderosas armaduras.

—¡Santo de la estrella fugaz roja! ¡Saint red! —Alex llevo ambas manos a un costado, estirando mas uno de sus brazos mientras tomaba una postura semejante a la de artistas marciales.

—¡Santo del dragón! ¡Saint green! —Morry, quien era el mas alto hizo una pose semejante a la de un artista shaolin.

—¡Santo de la rosa! ¡Saint Pink! —Kaine estiro una mano hacia atrás mientras hacia una expresión con la derecha.

—¡Tres estrellas que brillan en lo mas alto! —Grito red, los tres hicieron una segunda pose al unisonó, causando que la sobrecarga de energía que habían generado explotara por detrás de ellos en colores—¡Saint rangers!

—¡Kaine! ¡Tu encárgate del ayudar a la gente, yo acabare con estas bestias! —Morry se adelanto, seguido del rosado.

 —¡Yo iré a detener al guerrero de tinta! —con esas palabras, tomo ventaja sobre todos, su carrera era impecable. El gordo al notar esto se bajo del horrido para poder seguir al del traje rojo por detrás.

Su paso fue rápido, en tan solo un par de segundos Alex pudo divisar al sujeto de negro y como este lograba abrir la extraña puerta con su tinta, planeando un ataque rápido tomo impulso, a unos metros dio un salto y mientras estaba en el aire su puño fue recubierto por aquella poderosa energía azul que genero una estela de luz por donde pasaba. El hombre se dio la vuelta, observando el ataque apunto de conectar en su cabeza modifico su brazo a una gran velocidad, bloqueando el ataque con facilidad aunque siendo arrastrado muchísimos metros atrás.

—Era de esperar que sobrevivieras…Esto es una señal, Alex —el sujeto paso sus dedos por la herida que todavía tenia en el brazo, por primera vez el chico pudo notar una extraña sonrisa pintada en blanco en el rostro del ser — voy a purificar tu alma, tu cuerpo será destruido por mi. Tan solo pensar en tu sangre siendo esparcida mientras tus amigos lloran tu perdida es una imagen placentera, ¿acaso tu no sientes esa misma satisfacción al ver a tus enemigos destruidos? —esa pregunta estremeció al pequeño, quien seguía en su guardia de box. La idea de obtener placer a través del sufrimiento de otros, ¿Qué clase de ser disfrutaría eso? No podía dejar a ese loco vivo, pero si lo mataba…

—No, yo no voy a matarlo—Alex miro por debajo de su armadura, podía sentir el dolor de la herida y de la sensación de matar a un ser, tan solo pensarlo hizo que su pecho le presionara y su estomago le diera vueltas y vueltas.

—Entonces…Déjame asesinarte, para que después el papa castigue mi cuerpo hasta no poder mas. Así solo me purificare aun más —el sujeto se abalanzo sobre el chico, atrapándolo con sus manos las cuales crecieron desproporcionadamente, giro sobre si mismo y cuando obtuvieron buena velocidad lo lanzo hacia el volcán, destruyendo gran parte de la montaña con el choque del cuerpo del santo de rojo. Despues de eso se impulso en un gran salto que lo dejo a varios metros del rojo.

—¡Ah! —Alex se reincorporo de un salto, observando a su enemigo, ahora fue el primero; lanzo un derechazo que fue recibido en el casco del hombre de negro quien al levantar la vista tenia al chico de armadura roja a solo unos pies.

—“¡Doble slash!” — con su puño brillando conecto un derechazo al hígado, seguido de un uppercut que dio en la mandíbula.

«¡La fuerza de este niño es casi como la de mi lord! ¡Su segundo golpe fue el doble de fuerte, casi me arranca la cabeza!» pensó con sus manos temblando tras el segundo golpe y viendo como el chico de armadura roja preparaba otro golpe «Pero yo soy más fuerte» de nuevo con esa sonrisa, del pecho del hombre broto una lanza, la cual fue eludida por el chico aunque se vio obligado a retroceder con un desplazamiento hacia atrás.

—Ese ataque, el “slash” parece dejarte exhausto, ¿acaso multiplicar el poder de tu brazo te desgasta tanto? —provoco el sujeto de traje rojo, lo que pareció fastidiar a Alex, quien mantenía su cabeceo boxístico, lentamente empezó a tratar de cortar la distancia, un paso a la vez mientras el otro tanteaba con su lanza. La diferencia de rangos era evidente, y esto empezó a ser aprovechado por el de negro, quien lanzo varios cortes y tajos contra el chico en ciertos puntos. Alex se deslizaba entre los ataques con agilidad, pero los roces causaban que de su traje salieran chispas y su traje quedara chamuscado. El daño lentamente era acumulado por el rojo, quien empezó a juntar parte de su aura en su puño derecho.

—¡Estrellas fugaces! —Con ese grito, Alex disparo cien esferas de energía en tan solo un segundo, cada esfera rompía la barrea del sonido y retumbaba como un choche a toda velocidad, una y otra y otra y tras otra, pero al contrario de lo que pensó que haría, el hombre creo de nuevo su escudo. La mayoría de los disparos aunque impactaron y deshicieron parcialmente la defensa por su destrucción atómica, la regeneración hacia que ninguno de sus disparos pudiera pasar.

—¿En serio creíste que un ataque tan débil me haría algo? — con esa pregunta preparo su lanza, apuntando al corazón de Alex. El chico estaba listo para esquivar, pero sus piernas quedaron totalmente paralizadas al ver como el liquido negro agarraba sus piernas fuertemente, el chico miro con total pánico como de la capa de aquel hombre era la que generaba el fluido que lo tenia sometido.

Con pavor, el chico observo como la lanza se lanzo listo para acabar con su vida, pero en ese instante un milagro alado apareció, era el águila de Reimu que sostuvo al chico entre sus garras justo cuando el ataque estaba a nada de perforarlo. En el aire pudo sentir como una extraña energía lo rodeaba, el ave se estaba abriendo, tomando medidas mas de acuerdo al tamaño del chico.

—¿Qué es esto, que sucede niña? —el joven sintió como partes del águila empezaban a desprenderse una por una, acoplándose al traje del chico. Ahora sus rodilleras tenían extrañas botas que complementaban las partes que eran del latex. Estas tenían formas de piernas de halcón, con afiladas garras. Por su lado, su pechera ahora se hallaba recubierta por otra parte extra que lo hacia lucir mucho mas voluminoso de lo que era, y lo que más destacaba eran dos enormes alas, una en cada uno de sus extremos con terminaciones de rubi y hechas de placas que parecían aerodinámicas, ahora Alex volaba sobre cientos de metros. El miedo en un inicio casi le hizo caer en picada y vomitarse, pero causando pequeños pulsos de aura logro estabilizarse y aislar su mente del terror que le provocaban las ráfagas de viento.

—¡Maldita alimaña metálica! — el sujeto de negro observo como el chico regresaba a una velocidad, causando un boom sónico con su paso. La velocidad le permitió incluso doblegarla, a vista de cualquiera aquellos finos movimientos aeros eran pequeños y fugaces, pero Alex era capaz de controlarlo, incluso se sentía bien, se elevo hacia los cielos, atravesando una cortina de nubes que obstruyeron su vista, una vez se vio al otro lado de estas pudo observar el enorme sol a lo lejos, tan poderoso y omnipresente.

Mientras una calma invadía su cuerpo, apretó sus puños para volver a descender, la caída fue vivaz, el adolescente tenia un objetivo; el guerrero de tinta, cuyas manos habían sido transformadas en garras enormes y desproporcionadas al resto de su cuerpo. Mientras mas velocidad alcanzaba mas podía sentir como el espacio y la friccion del aire impedían que acelerara mas, pero no era un impedimento, no lo seria. Cuanto el sujeto estuvo listo para atraparlo, la potencia del puño de Alex impactando su rostro fue lo suficiente como para llevarlo por delante por cientos y cientos de kilómetros antes de que se diera la vuelta mientras su puño mantenía el casco (ya totalmente abollado por semejante piña) en el extremo.  Ambos atravesaron de lado a lado el volcán, haciendo un hueco gigantesco de cientos de metros, quedando al otro extremo de la montaña.

Tomo un par de segundos, pero finalmente el sujeto logro safarse del puño de Alex, recibiéndolo con un golpe certero en el codo justo en la nuca del chico, quien perdió parcialmente el equilibrio. Ahora, con el sujeto de tinta dándole golpes, utilizo sus piernas para atrapar y perforar la carne gelatinosa del ser, quien grito en rabia al sentir como su hueso era impactado por la fría hoja. Alex no detuvo su contra ofensiva, girando de forma espectacular coloco al guerrero de tinta de nuevo contra la montaña, lanzándolo de un golpe preciso contra la enorme estructura. Mientras hacia aquello su puño empezó a brillar.

—¡Esta te va a doler! —Alex disparo sus estrellas fugaces, mucho mas enormes y rápidas que la anterior vez, el cuerpo del guerrero de tinta se vio superado ante la agresividad de los rayos de Alex, que detruyeron las rocas de alrededor como si no fueran mas que papel, para acto seguido recibir una doble patada por parte del rojo que lo hizo pasar al  interior del volcán de nuevo. Ahora con su pecho lleno de enormes huecos, el ser tembló de dolor mientras el calor hacia que de su cuerpo saliera humo y su respiración se cortara. Alex estaba allí, observándolo en posición de guardia.

—Un impuro… —el sujeto se quito el casco, dando a conocer que su rostro solo constaba de dos pequeños huecos blancos donde deberían ir sus ojos, sus cuencas empezaron a brillar mientras pasaba sus manos por su cara. No había labios o nariz siquiera, lo que parecía ayudarle a aguantar un poco mas la cantidad de humos toxicos que brotaban del suelo, el cual había empezado a borbotear azufre y lava — ¿se atreve a destruir mi casco?

Con un grito de rabia hizo un movimiento rápido, lanzando de su capa lo que parecía ser un liquido, que al contacto con Alex explotaron, haciendo que retrocediera de dolor y totalmente sorprendido por la velocidad. Sin poder recuperarse, fue sorpendido por un puño en forma de esfera que lo estrello contra una de las paredes. Alex quedo mareado, pero lo peor estaba por venir; detrás de el sentía un ardor inexplicable, cuando trato de girar la cabeza se percato de que salía un liquido rojo, era un material extraño, muy denso, se trataba de lava. Pero poco pudo hacer cuando sintió como el brazo lo chocaba una y otra vez contra la pared de lava, cada ataque estremecia mas la montaña, haciendo que rocas cayeran sobre ambos. Despues de asegurarse de que el casco de Alex perdiera brillo empezó a golpearlo, mientras su otra mano lo ahorcaba. La cabeza del chico le daba vueltas y vueltas, por cada ataque que daba en su traje su cabeza rebotaba violentamente, haciendo que incluso el daño mitigado fuera bastante.

—¡Te matare! — apunto de lanzar otro ataque, el chico observo la herida que todavía tenia en le brazo. Aun con el miedo de hacer un daño tan nocivo tuvo que dejar atrás esos pensamientos para lanzar un golpe a esa zona. El impacto hizo que el hueso volviera a desquebrajarse en un perturbador sonido que le erizo la piel la joven de rojo.

Alex pudo alejarse, perdiendo el equilibrio y cayendo a través de un desnivel, cuando el mareo se calmo pudo ver como el guerrero de negro todavía estaba en agonía, con gritos parecidos mas a los de un demonio.  Con fuertes jadeos pudo levantarse mientras sus alas se movían.

—Ah…Ah… ¡No acabamos! —Alex levanto sus puños, avanzo hacia el con lentitud, sus puños seguían arriba, pero fue recibido por un certero estoque por parte del hombre, quien había hecho una espada. El ataque causo que la pierna trasera del joven perdiera fuerza, y para colmo el aura que estaba generando se estaba empezando a desvanecer, y el punzante dolor en la zona inferior de su vientre había regresado.

Los ataques erráticos del hombre daban en la humanidad del rojo, haciéndolo gemir del dolor. Concentro energía en su puño de nuevo, Alex pudo llevar su torso hacia atrás, dejando que un ataque vertical lo rozara, utilizando el timing perfecto contragolpeo con tenacidad el rostro del adverso, mismo ataque que hizo que la cara del hombre desprendiera liquido. Pero contrario de alejarlo, lo alentó. Ahora los ataques pese a ser con una sola mano eran mucho mas fuertes, para colmo la capa del hombre empezaba a agarrar las piernas de Alex, que de no ser por la fuerza de sus recién obtenidas botas le permitía zafarse, el chico trato de utilizar sus alas para defenderse, pero un corte fue mas que suficiente como para arrancársela.

—Voy a romperte como un papel — con esas palabras dio una patada a la cabeza del chico, quien volvió a tropezar. El sujeto se acerco a el, apuntando su espada para acabar con la vida de su oponente, el santo levanto su cabeza con las ultimas fuerzas que le quedaban.

Mi cuerpo…Me voy a desmayar, debo usar mi cometa estelar. Es mi ultima oportunidadsintiendo sus ultimas fuerzas, Alex unió sus palmas, formando una esfera. El brillo y la energía acumulándose fue señal suficiente para el sujeto, iba a finiquitarlo. El movimiento final de ambos fue como un duelo del viejo oeste, ambos atacaron y, mientras la espada era desviada en un ultimo movimiento de las alas de Alex, el chico disparo la esfera de energía contra el cuerpo del sujeto negro. El ataque dio en su pecho, causando que la parte fuera aplastada duramente mientras el sonido de huesos rompiéndose sonaban atraves del volcán, lo que vino fue la esfera mandando al hombre contra una de las paredes antes de estallar violentamente.

—No tenia porque ser así —Dijo en voz baja el chico mientras giraba la cabeza, observando como el liquido del guerrero se desprendía apresuradamente de el, secándose en el suelo. El suelo empezó a temblar, la lava estaba por salir disparada, y aun asi Alex se acerco, ofreciendo su mano, había logrado agarrar la otra ala, la cual se acoplo a su espalda de nuevo. Pero mientras se acercaba, otro ataque a traición que pudo evitar llego.

—¡No! ¡Lo logre! ¡El dragón esta despertando! —la lava salió disparado como geiser, Alex no pudo acercarse a salvar al sujeto, pero si pudo ver algo entre los mares de rojo. Un ojo, uno negro como el espacio.

. . .

Kaine utilizando la habilidad de su traje estaba llevando a varios ancianos, con elegancia esquivo algunos de los intentos de ataque por parte de las bestias de líquido, mientras Morry acababa con las bestias de movimientos marciales. Finalmente el rosado logro poner a todo a salvo, mientras el verde remataba a uno de los seres.

—Acabamos —Morry agito su mano, limpiándola de las impurezas —, nuestro amigo parece tener algo por allí —Kaine observo con curiosidad como el hombre gordo salia de la base con miedo. Antes de que ambos pudieran acercarse un retumbar ocasiono que la pequeña isla empezara a desquebrajarse, junto a un sonido apocalíptico que género que el volcán se activara en un estallido poderoso que disparo magma furiosamente.

 Kaine golpeo el auto, haciendo que los hombres condujeran rápidamente. Ambos levantaron la vista, observando como una mano reptiloide destrozara el volcán desde adentro, esta se abrió hasta desquebrajarla totalmente. La bestia salió, de un tamaño comparable a toda la isla y haciendo que las rocas prendidas en llama cayeran a través de toda la planicie. Los hombres quedaron paralizados por unos instantes, observando como la cola del dragón destrozaba lo que quedaba de la montaña y haciendo que el rio rojo cayera al mar, mientras empezaba avanzar, dejando pisadas de cientos de kilómetros y aumentando los temblores.

—¡¿Y Alex?! — el rosa empezó a temblar mientras se mantenía estable gracias a crear raíces que sostuvieran sus pies, mientras Morry se agachaba.

—El estaba combatiendo contra el hombre de tinta en el volcán, temo por su vida —Morry tomo una bocanada de aire, dejando sorprendido a Kaine al ver como los rayos dorados cambiaban a un tono rojo intenso, tan intenso que incluso un brillo ilumino al chico. Cuando este seso pudo observar la armadura, ahora teñida de rojo y con guantes y botas enormes junto a un aumento incluso en la masa muscular del hombre, quien giro la cabeza a su compañero — iré a ver si puedo hacer algo.

Kaine no pudo insistir, Morry flexiono las piernas, dando un salto que causo un gigsntesco cráter en el suelo, impulsándose hacia los escombros de la montaña. El rosado giro la cabeza mirando todavía la entrada a la base, dudo por unos instantes, pero algo lo llamaba, su instinto le decía que aquello seria de gran ayuda. Con seguridad de su pensamiento entro en la oscuridad de aquella cueva transformada en guarida, el paso fue rápido a los puntos que no pudo voltear siquiera a ver los jeroglíficos que habían hecho, ni de las extrañas formas de dioses que llevaban tal vez siglos allí. Cuando llego al fondo pudo ver con horror un esqueleto enorme, con dimensiones casi el quíntuplo de aquel extraño bicho que había salido minutos antes, pero le shockeo mas ver como a un costado se hallaba un gigantesco huevo roto junto a un hueco del que brotaba lava. Aquel ser era una cría, que de seguir creciendo causaría un caos mucho peor.

—¡Mierda! ¡Tiene que ver algo aquí! —Kaine empezó a buscar por todos los lados, algún arma, alguna técnica o algo que le permitiera matar a esa criatura, en medio de su torpeza termino por caer sobre una extraña roca, la cual pateo — ¡estúpida!  — se sobo después del golpe, le había dolido mas a el. Pero cuando lo hizo sintió algo, un ruido metálico, cuando se puso a analizarla mas de cerca pudo ver con mas detalle de que se trataba —. No puede ser…

. . .

Morry había logrado llegar a las zonas de derrumbe, con empujes ligeros hacia que las gigantescas rocas del tamaño de casas fueran movidas, su desespero era evidente, pero su esfuerzo recibiría una grata recompensa. Debajo de un hueco un brillo empezó a llamar su interés, el chico destruyo la piedra, levantando a Alex que se había cubierto con sus alas para evitar ser aplastado, tenia las manos sobre su abdomen, juntando lo ultimo de energía que le quedaba.

—Oh, Alex, espero que sepas perdonarme, yo tuve que haberme enfrentado a él —El verde agarro a su amigo, asegurándose de no moverlo mucho.

—Tranquilo, Morry…Creo que quería, de cierta forma, venganza por lo de ayer, no quise asustarlos —dirigió la mirada de su casco a la bestia, que ahora se hallaba caminando por el mar mientras el humo ocasionado por el derrumbe lo acompañaba — debemos detenerlo.

—Ya no te quedan fuerzas amigo mío, me temo que tendré que insistir —Alex trato de desprenderse del agarre de Morry, pero la fuerza del (ahora) rojo, no le permitía moverse. No fue sino hasta un par de segundos que algo los maravillara. Desde el mar, broto una extraña fortaleza, no, un cañón de proporciones bíblicas. Mientras el agua generaba olas por el movimiento de los dos objetos colosales, el que parecía alargado abrió fuego contra la bestia de escamas marrones, el impacto exploto con un poder devastador empujando el cuerpo del reptil, quien soltó un chirrido infernal.

—¡¿Qué es esa cosa?! —Alex se agarro de los pectorales de su amigo con miedo mientras este observaba detenidamente como brotaba el resto de aquella estructura, la cual asemejaba a un vehiculo, con mas cañones, metralletas y todo tipo de armas en cada parte de su armazón.

Tras salir parcialmente, finalmente ambos pudieron llegar a una conclusión: por sus ruedas de oruga era un tanque, uno de color blanco con terminaciones rojas y partes doradas.  Disparo tras disparo, la bestia iba retrocediendo violentamente, bombas de humo impedían que este viera, haciendo que al intetar golpear con su cola al tanque esta diera contra una de las rocas sobresalientes.

—Esos ataques sin detenerse…

—La suerte de encontrarse con un objeto asi …—Morry concluyo una cosa: —Kaine lo encontró.

Tras esas palabras, dos objetos llegaron. Tenian tamaños similares al tanque con esos mismos colores, una era una nave cuyas turbinas parecían no ser tecnología de esta época, mientras que la otra era una especie de coche de guerra, con una división en el medio extraña.

—Yo pido la nave — exigio el pequeño mientras a Morry se le hacia una mueca de tristeza, el quería la nave.

Mientras tanto, Kaine no dejaba de abrir fuego mientras gritaba dentro de su cabina. El chico de armadura rosa, apretaba botones al azar, y asi estuvo hasta que el tanque dejo de disparar.

—¿Qué? —insistió, siguió apretando botones, pero nada —oh mierda… —al volver la mirada observo con horror como aquella bestia estaba ahora frente a su vehiculo, con una fuerza que estremeció su cabina la bestia empezo a elevar el objeto por los aires, antes de lanzarla por los aires. El choque fue demasiado poderoso, el interior se agito con rigor, haciendo que chispas saltaran al traje roja del chico y el fuera golpeado —mierda che.

El tanque se acomodó automáticamente, pero Rosa todavía estaba recuperándose. La bestia abrió sus enormes fauces revelando una extraña energía, la cual empezaba a juntarse en una esfera de grandes medidas, pero antes de que pudiera dar el disparo una nave choca contra su cabeza, haciendo que perdiera el equilibrio. Era el vehículo aéreo de Alex, quien empezó a abrir fuego contra la bestia, dándole en los ojos y cegándola temporalmente. Momento exacto donde el coche de Morry atropello al ser, enviándolo al mar abierto, donde fue hundida por las corrientes.

—¿Kaine? —el aun mareado chico oyo la voz del rojo —¿Estas allí? Esta cosa tiene comunicadores.

—Agh, negro querido, me cague entero —tras reincorporarse, hablo: — ¿Qué hacemos para acabar con esta cosa?

—No lo se mis amigos, pero recomiendo que lo hagamos rápido, la bestia esta levantándose —Interrumpió el verde, observando como el ser sacaba su cabeza, disparando el rayo hacia la nave, Alex hizo una maniobra evasiva pero el roce con aquella energía le hizo perder estabilidad. Morry, actuando por experiencia acelero su coche, utilizando unas rocas como un intento de rampa logro saltar, y justo cuando estaba a nada de estrellarse con el suelo, la nave fue atrapada por el coche, que se estaciono a un costado.

—¡¿Alex estas bien?! — Ambos cuestionaron al unisono.

—Si… ¿uh? —un botón empezó a brillar, esta tenía la forma de una especie de guerrero, sin analizar la situación lo apretó. En ese instante un milagro ocurrió, la nave se acoplo perfectamente al coche, que tomo la forma de unos brazos enormes, todo mientras ambos cuerpos de metal eran elevados por el cielo. La nave abrió una compuerta superior, revelando de esta una cara metalizada, pero humanoide, una cabeza.

—¡Oigan, yo también me quiero unir! —Kaine los siguió por detrás, saltando solo para que su vehículo también tomara una forma extraña, en un parpadeo los tres objetos se habían unido; Kaine las piernas, Morry, el pecho y brazos y finalmente alex, quien era la cabeza. Ahora frente al ser se alzaba como una estatua de plata y oro, con una forma aguerrida y una bufanda que se desprendió por donde debería ir el cuello, un robot de mas altura inclusive.

—¡Santo cielo! —Morry se agarro la cabeza, observando como ahora las tres cabinas se habían unificado, los chicos estaban igual de sorprendidos observándose entre sí.

—¡Hey! ¡es como en las caricaturas que miraba mi abuelo! —Alex vitoreo mientras miraba a sus amigos.

—Esto parece sacado de la imaginación de un niño con adicción al azúcar y con pequeño retraso madurativo —soltó Kaine mientras miraba como ahora el panel estaba unificado, con Alex al centro.

Pero no había tiempo para esto, al menos no ahora, pues el pesado cuerpo del reptil se apoyo sobre ellos, la fuerza de la bestia fue mas que suficiente como para hacerlo caer de espaldas, estrellándose y destruyendo varias formaciones rocosas.

—¡Agh! ¡Me estoy enojando! —Por puro instinto, Alex levanto su pierna mientras simbióticamente el robot lo hacia también, la pierna del ser impacto contra el pecho del dragón que fue enviado a través de las olas y el mar salado.

—¿Cómo hiciste esto enano?

—No lo sé, solo lo hice —Contesto rojo mientras se levantaba, pero la cola del reptil, en forma de litigo pego al costado del robot, enviándolo atraves del aire mientras la densa estructura del mecha aumentaba la severidad del impacto. Los tres gritaron de dolor mientras las cabinas se estremecían.

—¿Ah si? ¿ah si? ¿¡ah si!? ¡chupala cementerio de milanesas! —Kaine levanto su mano, el robot lo imito, haciendo que el cielo se enturbiara. Rayos brotaron y finalmente cayeron contra el dedo del sujeto mecánico, rodeándolo como un pararrayos, tanto el rosado como el automata estiraron sus manos al mismo tiempo, disparando un rayo extremadamente denso de electricidad que dio en el pecho de la bestia, quien volvió a gritar de dolor al sentir como su piel era totalmente rostizada.

—Creo entender como funciona —Morry agrego, con su traje verde listo se puso en guardia — ¡permítanme este movimiento, amigos míos!

Sin dejar que el dragón se recuperara Morry y el mecha corrieron al mismo tiempo, causando que olas y el agua saltaran por cada paso. Cuando estuvo a una buena distancia salto hacia la bestia, utilizando ambas de sus piernas al mismo tiempo para dar un golpe al rostro del ser, causando que su lengua fuera mordida por sus propios colmillos. El mecha se levanto con lentitud para después conectar un golpe a uno de los costados del ser, quien gemía en agonía, cada golpe le estaba doliendo y mientras el santo de dragón gritaba “¡Uatha!” empezo a dar fuertes y veloces ataques a través de toda la existencia de la bestia. Incluso con la masa del metálico, la velocidad era imperceptible ante el ojo humano, por cada golpe que daba la dura piel del ser era enternecida, como si navajas impactaran en cada parte. Finalmente, para acabar con la acometida Morry se impulso hacia arriba, ayudado por dos propulsores que brotaron de la espalda robótica disparando fuego, dando un rodillazo a la cabeza que destruyo todos y cada uno de los colmillos del animal.

—Me parece que es suficiente para este pobre ser mis amigos —susurro Morry, quien observaba a la bestia sufrir.

—Tienes razón, no esta bueno abusar tanto de un bicho así —agrego Kaine mientras se rascaba el casco.

—¡chicos! — Alex alcanzo a levantar las manos junto al robot, pues en ese momento la bestia estaba disparando rayos de color naranja hacia todos lados sin distinción, cada rayo daba a lo largo de todas las zonas, causando explosiones que abarcaban distancias comparables a la de ciudades enteras, destruyendo la vegetación y la vida. Algunos de esos disparos estaban dando con el cuerpo mecánico.

—Me cago en el choto… —susurro el castaño mientras se mareaba.

—Amigos míos…Debemos hacer un esfuerzo los tres, tal vez si unimos nuestras acciones podremos aguantar — supuso Morry.

—Tienes razón Morry, ¿estas listo Kaine? —Alex animo a su compañero, quien se acomodo. En ese momento la enorme cola de la bestia se aproximaba para volver a golpearlos, mentalmente contaron hasta tres, hasta que la extremidad estuvo en su rango. Los tres se movieron sincrónicamente, atrapándola con fuerza. Juntos empezaron a girar y girar, el cuerpo denso de ambos seres empezó a aumentar su velocidad de forma tal que alrededor de ellos un torbellino de agua se elevo por los cielos, tal estructura de agua se extendia a través de millas y millas, tras un par de segundos los santos lo lanzaron por los aires, hacia el espacio, el dragón gimoteo en el aire.

—¡Ahora! —Con un grito al mismo tiempo, Alex, Kaine y Morry estiraron ambas manos a los costados mientras su aura los rodeaba intensamente, finalmente cruzaron los brazos a un lado, formando una cruz mientras el robot les imitaba. Un poderoso rayo salió disparado desde esa zona, un poderoso ataque que impacto con el cuerpo del dragón, quien lentamente fue desintegrado completamente de la tierra, dejando nada mas que polvo y recuerdos.

Con el sol lentamente posándose en el orizonte, los tres santos se quitaron los cascos para ver el atardecer, mientras los niños se despedían desde lejos de sus tres salvadores y su robot mecanico.

 

 

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