Capitulo VIII
Tras una recuperación pequeña del combate de prueba final, Alex y Kaine podían gozar un poco de calma, después de todo la necesitarían para lo que vendría después, el pelinegro se hallaba tomando un poco de jugo mientras se sobaba las vendas que Reimu le había puesto muy probablemente de no haber aprendido a manipular su aura como era debido se habría curado en más tiempo. Kaine por su lado no estaba contento, parecía caminar de lado a lado mientras murmuraba para si mismo.
— ¿Qué sucede,
Kaine? —Pregunto Morry mientras dejaba su meditación, en la cual había estado
sumido por varias horas.
—Es solo que, bueno
che, no puedo evitar sentir que tuvimos suerte en la prueba final— El castaño
se sentó al frente del mayor, ahora con el entrecejo fruncido —. Siento que fue mucha suerte, ¿y si el traje mío no me hacía como
el tipo de la película donde todo es una simulación? ¿Qué habría podido hacer
contra Mina yo? — Su expresión paso
a ser a una de temor unido a decepción. Morry le dio un par de palmadas en la
cabeza mientras trataba de animarlo, la acción hizo que el chico más joven
riera, sobándose el pecho.
—Dah…Debo estar
sobre pensando las cosas, pero no puedo dejar de pensar en que habríamos hecho
yo y el enano si no hubiéramos podido.
—Bueno, si me
preguntas mi opinión creo que ustedes son mas que capaces, cualquiera en una
situación de peligro real se bloquea pero con esto demostraron que son capaces,
ambos… —Alex, quien había estado mirando sonrió por los ánimos de Joey.
—El señor Morry
tiene razón, Kaine, mira todo lo que progresamos en un mes, normalmente yo soy
el que se pone nervioso pero… ¡Lo logramos! — el pequeño moreno se estiro,
soltando de paso un pequeño jadeo cuando sintió como su brazo aun dolía. Todo
esto era escuchado en el otro lado de la habitación por Reimu, quien se llevo
la mano a la boca mientras unas lagrimas se escapaban, no podía evitar recordar
al abuelo de Alex y como este la había acogido de niña.
“Hice bien,
Gratham…” Susurro la castaña, antes de entrar al cuarto.
— ¡Chicos! — Su
alerta hizo que los 3 se pusieran de pie —Tenemos problemas.
. . .
Mina se hallaba
metiendo mano en una pequeña máquina que producía interferencia, su habilidad
aural le permitía hacer acciones mas amenas, el grupo llego haciendo a la niña
detenerse.
— ¡Me agarran justo
en el momento adecuado! — La chica se colocó sobre la radio, con algo de
dificultad levanto un perchero de metal de forma que la señal se configurara.
“En ultimas
noticias, en las costas de Afraak un grupo de seres hechos de lo que parece ser
tinta han brotado…” La interferencia hizo que Mina tuviera que ponerse en punta
de pies “están tratando de abrir lo que parece ser un antiguo templo, si nos
fijamos mas podemos ver como un santo que manipula electricidad se encuentra
guiando a estas extrañas criaturas, les mantendremos al tanto”.
—¿Qué quieres
mostrarnos con esto, eh bebe? — Pregunto Kaine mientras se acostaba al lado de Ikki, quien tenia un
monton de cervezas alrededor, todas acabadas. Para desgracia del castaño, un
hedor horrible salió de la boca del hoshideano, llegando a su nariz y
ocasionando que casi se vomitara encima.
—No es por querer
ser irrespetuoso señorita Reimu —Continúo Alex —. Pero deberíamos centrarnos en
los otros santos enemigos, ellos están afectando a zonas más importantes.
—No es tan
sencillo, Alex —Morry interrumpió con su mano izquierda en su barbilla —. Me
temo que el que está ocasionando esto desencadenara algo mucho peor. Hace más
de trescientos años una extraña criatura fue enterrada en los confines del
archipiélago del Sabara, su tamaño era tal que sus pasos estremecían la tierra
y arrasaba ciudades a su paso… No fue sino hasta que tres espíritus invocados
por magos aparecieron para ayudar, en el combate se unieron en uno solo,
encerrando a la criatura en las profundidades de una de esas islas.
—Claro que podría
ser una leyenda cualquiera, —Agrego Reimu — de no ser que hay una base
gigantesca bajo tierra, cada cierto tiempo hay temblores, los más cercanos a
las zonas dicen que son la respiración de aquella bestia encerrada a la cual le
llaman Badon.
—Pfft, Badon… —
Kaine no pudo evitar dejar salir una pequeña risa.
—Entiendo, ¿pero cómo llegaremos señorita
Reimu? — Alex se había puesto detrás de Morry por el miedo al oír aquella
historia.
“¡Jaja!” Una risa sono
como un eco por toda la habitación, Kaine se puso en guardia, al igual que
Alex, ambos miraron alrededor hasta notar algo inusual en el cuarto; sobre un
estante una figura de ébano se hallaba riendo, era un hombre de apariencia
fiera y algo traslucida, su tono de piel era incluso mas intenso que el de Alex
y su risa sonaba casi maniática o malintencionada. No fue sino hasta un par de
segundos que se acomodó que Kaine contesto furiosamente.
— ¡No te burles de
nosotros negro de mierda! — Por sus dedos atravesó la electricidad, antes de
lanzarla contra la aparición, quien ni se inmuto ante esto. El ataque lo
atravesó de lado a lado como una ilusión.
—Muy descortés por
su parte, señor Kaine… —Su voz era rasposa, el sujeto estiro un pequeño báculo
que tenía entre las manos, por la parte de la espalda del chico un perchero
agarro su ropa interior, levantándose de golpe haciéndole un calzón chino que
lo hizo gritar como una niña al sentir como su entrepierna era aplastada.
— ¿Quién es este
individuo? — Alex estaba dudando en atacar.
—Chicos, les
presento a Shigeta ThuThum — Reimu solto un suspiro mientras el hombre flotaba
hasta ellos —. El mago mas fuerte del planeta.
—Jajaja, perdonen,
me es gracioso el misticismo con el cual el hombre occidental cuenta estas
cosas —El hombre de barba fina hizo una reverencia a Morry y a Reimu —.
Perdonen por no haber contestado la llamada antes, como pueden ver, me
encuentro físicamente indispuesto, espero que esta manifestación astral no sea
de su molestia.
—Sabe que su
presencia jamas es una mi estimado —Contesto de igual forma Morry.
—Mi queridísimo
Morry, veo que todavía no haz desposado a Reimu —Su frase incomodo al Norhiano,
por otro lado Reimu parecía estar echando fuego al oír eso —. Supongo que los
hombres “civilizados” tienen estas costumbres extrañas.
Kaine cayó de cara
al suelo, ahora con un fastidio evidente, no iba a permitir que un hombre
barbaro hablara asi de ellos.
— ¡Che, para un
poco señor “negrito mágico”, te estamos tratando bien! ¿No deberías comportarte
bien? Sos un invitado. — El mago solo volvió a sonreír, antes de empezar a reir
molestando más a Kaine.
—Todos aquí son
menores que yo, por ende, mis palabras no deben ser respetuosas ante las de un
inferior.
— ¡Vení acá! —Kaine
se abalanzo, pero de nuevo loa travesó, chocando su rostro contra la pared de
mármol. Joey y Reimu se vieron con nerviosismo, esto podía salir muy mal.
—Sea como sea…
Tienen una misión ahora. Pero como mi poder es reducido en el plano mortal solo
puedo llevar a tres de ustedes.
Ambos jóvenes se
miraron antes de asentir, Reimu hizo una señal en afirmación.
—Está bien, es
momento de que vayan chicos. Esta será su primera misión como santos oficiales.
— ¿Estas listo,
enanito baliviano? —Una sonrisa se dibujo en el santo que era representado por
el rosado.
—Nací listo. —Ambos
chocaron sus puños mientras Morry tomaba su pulsera.
—Yo soy el
encargado de su seguridad, es mi deber como caballero acompañarlos.
—Muy bien, mucha
chachara y pocas nueces, espero que estén listos. —el mago empezó a conjurar
unas palabras en un idioma antiguo e indescifrable.
—Antes que se
vayan…Chicos, tomen esto —Reimu les dio a ambos una placa extra; para Kaine la
del tirador de fuego, cuya placa tenia un dibujo de un erizo, y para Alex, la
del águila.
— ¡A la mierda! ¡Se
viene algo buenísimo che! —Kaine empezó a reir.
—Pero Reimu…Esto es
tu armadura. — Alex no podía dejar de ver la imagen del águila.
—Lo se, pero
prefiero que tu estés seguro pequeño, siento que haberte impulsado a venir es
mi culpa y, —La mujer se agacho, agarrando los hombros de su estudiante — no me
perdonaría si algo te pasara. Pero es un paso que debes dar.
Alex no pudo evitar
dejar salir un par de lágrimas, las únicas personas que le habían confiado de esa
manera algo tan importante se contaban con la palma, y ahora tenía a Reimu,
dándole la oportunidad de demostrar que era de confiar. Limpiando un poco su
rostro asintió, con una sonrisa en sus labios.
. . .
En la oscuridad de
una iglesia se hallaban varias figuras discutiendo, el rinoceronte, Tarantula y
Cashr hablaban a espaldas, junto a uno mas, que se hallaba golpeando un saco.
—Cuida tus
palabras, Tarantula — se pronuncio el de traje gris mientras señalaba al de
armadura celeste y blanco —, su santidad fue amable contigo al no haberte
amonestado por no ayudar a Cashr.
—No malentiendas
mis palabras, Durero — Tarantula se sacó el casco, revelando una melena dorada
junto a una piel tostada, sus ojos eran verdes y expresaban una frialdad digna
de su habilidad —, pero nada nos asegura que los que hicieron el trato con el
papa vayan a mantener su parte del trato al dejar a la humanidad indefensa.
Cashr quien jugaba
con unas cuchillas se detuvo en seco al ver quienes estaban frente a ellos; un
hombre de aspecto andrógino y una piel pálida como el papel, su cabello era
lacio llegando a sus caderas. Su ropa era bastante arcaica, de gabán y cuello largo, con un bonito
sombrero de copa, quien miraba al grupo charlar.
—Vaya, si son el
grupo de asesinos del vaticano —su tono afeminado irrito visiblemente a los
hombres, quienes no podían hacer nada para callarlo —, ya he terminado de
hablar con vuestro jefe, y si me permiten agregar; me siento terriblemente
ofendido de que ustedes, sus más leales lacayos duden de mis intenciones pues
tengo una amistad especial con su patrón.
Fingiendo ser una
dama se llevó una mano para taparse la frente, Durero gruño mientras Tarantula
lo detenía de cometer una acción estúpida.
—Sea como sea… — El
afeminado miro al cuarto individuo, quien había estado golpeando el saco con
intensidad —. Su santidad desea hablar contigo, pequeño guerrero de Net, luce
convencido de que eres útil después de todo.
Tras esas palabras
el sujeto, cuya piel era totalmente negra como la pintura se detuvo, sin
voltear la mirada agarro lo que parecía ser un casco dorado, con la parte baja
totalmente curvada recortada en la zona de la boca y ojos. Se ató unas vendas a
las manos y camino hacia el confesionario que estaba cruzando un pasillo,
mientras los otros parecían mantenerse nerviosos.
—Por otro lado,
ustedes deberían volver a sus lugares de invasión, ¿No mis amores? Y recuerden,
si están desesperados pueden recurrir a las células que les di. —El sujeto
camino de forma coqueta entre ellos, seguido de otro individuo de traje verde;
la semejanza de este ultimo al traje de dragon de Morry era mas que evidente,
sus guantes rojos y botas del mismo color sin embargo lo diferenciaban.
Mientras tanto, el guerrero de casco entraba en el confesionario, hablando en
voz baja.
—Perdone padre
porque he pecado…
—Tranquilo, hijo,
continua. —hablo el misterioso al otro lado del pequeño cuarto.
—Estoy listo para
reunirme con mis soldados, ¿Pero por que quería que nos reuniéramos?
—Tengo un
presentimiento de que no lo tendrás tan fácil querido hijo, pero temo por tu
alma, duda en ti al igual que la de Tarantula. — esas palabras pusieron
nervioso al guerrero, quien desespero golpeo la pared.
— ¡N…no! ¡Porfavor!
¡Ese pensamiento es errado querido padre! ¡Jamás dudaría de usted ni aunque
estuviera por morir de la forma más horrible posible! — su tono estaba
quebrándose.
—Tranquilo, hijo,
confío en tu palabra — el guerrero soltó un suspiro, ahora más tranquilo de sus
acciones — pero es hora de que me lo demuestres definitivamente, cuando la
bestia surja quiero que te unas a ella para poder ayudarme en mi misión
sagrada, ¿estarías dispuesto a perder tu cuerpo con tal de ayudarme?
— ¡Usted sabe que
daría hasta la última gota de vida mi señor! —El sujeto casi parecía volverse
loco con cada palabra, él quería solo la aprobación de aquel hombre.
. . .
La llegada a la
sabana de afraak era una extasiante, al menos para el norhiano y Alex asi era,
el calor aunque abrumador era sin embargo una razón de incomodidad,
especialmente para Morry cuyo rostro moreno se puso rojizo al sentir como la
calidez del ambiente impactaba en su cuerpo (talvez no tuvo que haber traido ropa
blanca y no solo negra pensó el mas bajo), Kaine por otro lado no lucia muy
feliz, el olor de la tierra y las heces de bestias se filtraron hasta su nariz
y siendo el mas sensible a hedores tuvo que taparse para evitar perder mas del
nulo deseo de estar allí.
—Deberia haber
venido la niña —Refunfuñando el chico de cabello castaño trato de avanzar, pero
lo que le toco fue horrible; su pie fue a parar a un grupo de caca que para su
mala suerte se encontraba tapada por la hierba—, voy a matar a alguien cuando
regresemos.
Alex empezó soltar
carcajadas, Morry se tapó la boca para no producir ruidos y como era de
esperarse Shigeta imito al mas pequeño. Estos dos seguían a un paso mas
acelerado, el afraakiano pudo sentir algo venir del pequeño, una sensación de nostalgia,
no fue sino hasta que el chico pregunto que comprendió de donde venia esa
extraño sentimiento.
— ¿Usted conocio a
mi abuelo, señor Shigeta? — Alex aumento la velocidad para ponerse al lado del
afraak.
—En mi cultura
solemos recordar a los muertos con un gran gusto sin importar si fue malo o
bueno, pero puedo decirte con seguridad que ha sido el hombre occidental que
mas he respetado en mi vida —La proyección astral tomo un momento antes de
proseguir —, por el fue que me alié con los del vaticano como podrás suponer.
—El estuvo por
estas tierras, ¿fue en ese entonces que lo conoció?
—Era una cria en
ese entonces, la guerra civil había devastado mi ciudad natal. Habría muerto de
hambre seguramente o me habrían fusilado por ser de una de las tribus rebeldes,
pero tu abuelo fue bueno y me acogió como tutor, me alimento y me envió a
estudiar a los santuarios del este con los sacerdotes —El hombre ropa amarilla
observo una pequeña tribu a la distancia, sus casas eran de paja y barro,
muchos hombres de pieles oscuras y algún que otro más palidos en comparación se
hallaban preparando una fogata en el centro de la comunidad —, llegaron a su
parada, el anochecer esta próximo y mi tiempo se está acabando.
—¡¿Cómo que te
vas!? — Kaine quien iba al último se desesperó, agitando las manos de lado a
lado — ¿Cómo volveremos después?
—Yo me asegurare de
llevarlos de nuevo, claro, si es que sobreviven. — Con esas palabras el
argentum no pudo evitar estremecerse, Morry solto un suspiro antes de seguir
por delante acompañando al castaño. Alex por su lado permaneció un rato mas con
Shigeta.
—Señor… —Alex
volvió a pronunciarse mientras sus amigos llegaban a donde los pobladores —¿usted
sabe algo del hombre por el cual ha estado ocurriendo todo esto?
El hombre de ébano
pudo notarlo, era una sensación extraña la que salía del chico un dolor que los
de su aldea percibían como “mal augurio” y por primera vez su rostro paso de
una sonrisa a una seria. El mago bajo su centro para poder acomodarse aun si
era solo un espectro en esa forma para poder hablar.
— ¿Qué quieres
saber sobre el papa? ¿Acaso…?—Pregunto el sujeto mientras flotaba.
—Quiero venganza. —
Alex apretó con cólera sus manos, un resentimento que alerto un poco al hombre
quien se tomo unos segundos antes de contestar.
—Joven Alex, puedo
comprender que estes enojado, yo también lo estoy, sin embargo la venganza
tampoco es un camino digno para lo que buscas.
— ¡El me arrebato a
mi abuelo! ¡Yo le arrebatare la vida aunque me cueste la mia! — Sus palabras
causaron algo de tensión al mago, otra vez tuvo que tomar tiempo para
contestar.
—No puedo detenerte
joven Alex, pero puedo comprender…Mi aldea lamentablemente no creía en la
existencia de verdaderos enemigos, tal vez por eso fue que fueron tomado por
rebeldes al no estar de ningún bando en la guerra civil. Y es, a decir verdad
un pensamiento que no comparto en ninguno de sus aspectos, pero hay una
historia antigua que ustedes cuentan. Si mal no recuerdo iba asi:
Un dia el poderoso
leopardo no encontraba comida para sus crias, cuando rogo por ayuda a los otros
estos se desentendieron. Cuanto mas buscaba mas sus pobres hijos sufrían, no
fue sino hasta que desfallecieron que una cólera se apodero de la bestia y en
su afán de encontrar culpables se hallo al Ajolote y a su familia, tan
preciosos e impasibles, su paz parecía solo alimentar la rabia que estaba
dentro del felino.
“¡Si el pequeño
puede tener una familia y yo no, entonces renuncio a mi moral!” Y asi fue como
el leopardo masacro sin ninguna justificación a la familia del ajolote. Pero el
castigo divino por haber matado a una raza divina no se hizo esperar; el mismo
enojo cayo sobre el ultimo ajolote, quien con sus ojos empapados en lagrimas le
rogo a sus antepasados, no justicia, sino venganza… Los suyos se lo
concedieron, pero no de la forma que esperaba. El ajolote se transformo en una
bestia amorfa, consumida en aquel sentimiento agobiante y con solo un deseo;
vengarse. El leopardo fue asesinado por la criatura, quien se quedo sola, ahora
con aquella forma mounstrosa, incapaz de formular palabras o sentir algo que no
fuera ira. Con la venganza como único medio para sentir algo empezó a masacrar
a los otros animales, no le importaba que fuesen crias, no le importaba que
fueran sus amigos, solo quería detener el sufrimiento…No fue sino hasta que
todo el bosque había muerto que se percato de una terrible verdad; la bestia en
la que se había transformado era un leopardo.
—Pero, el no es un
leopardo —Alex, quien no era tonto solto un sonido de molestia —, y yo tampoco
soy un ajolote, ni mucho menos le haría daño a alguien que no fuera ese sujeto.
¡Ademas que en la historia el leopardo se cego por algo totalmente entendible,
no como el papa!
Shigeta se llevo
una mano a la cabeza mientras retomaba su dialogo: —No obstante, no sabes nada
de lo que hizo que tomara esa decisión, tampoco que cuando acabes con su vida
te sentirás mejor.
El mas pequeño
estaba visiblemente molesto, no le gustaba mucho la forma en la que buscaba
persuadirlo. El solo golpeo una roca, reduciéndola a nada, ni siquiera dejando
polvo tras de sí.
—Pero si lo que
buscas es seguir tu venganza, lamento informarte que jamas lo venceras —El
semblante del pequeño cambio radicalmente a uno de miedo, el sudor empezó a
brotar de su frente —, ni en cien, doscientos o incluso milenos, no importa
cuánto entrenes, no eres más que una pulga para él.
— ¡Entonces debe
haber una forma! — Objeto el pequeño mientras sus ojos negros se posaban sobre
los del hombre de color—¡Tu debes ser capaz de ganarle!
—Lamentablemente,
incluso a estos grados desconozco si mi poder se le compara. El no es una
amenaza solo para el planeta, sino para toda la existencia —Concluyo, haciendo
que el chico bajara la mirada —, aunque… Hay una forma, y esa es que liberes la
séptima consciencia, Alex.
Ese nombre hizo que
el pequeño recordara una de las clases de Reimu.
—Recuerdo que ella
lo menciono una vez, es el siguiente nivel a la sexta consciencia.
—Estas en lo
correcto; sin embargo hay un gran problema si es lo que buscas. Ese nivel
aureal solo puede ser alcanzado por aquellos que conocen a profundidad su
propia alma, su esencia, conocer íntegramente tu cuerpo a la misma vez, es
probable que mueras sin haber descubierto como usarla.
— ¿Cómo la
alcanzare? — el joven agarro de los hombros al hombre, ahora con desespero —
Porfaor, señor Shigeta, debe haber algún modo.
—Tal vez si conoces
el origen de tu propia existencia —Shigeta se dio media vuelta —, eso o tal vez
algún método alterno, puedo conferirte un medio por el cual alcances tal
proeza, pero te advierto que el resultado puede variar —El hombre revelo de su
capa un manuscrito antiguo, hecho de una piel extraña que parecía palpitar —, te
presento una copia del libro de los muertos, el Necronomicon Ex Mortis.
Del hombre de barba
broto un espiral de energía que parecía atraer una locura de otro mundo,
sombras extrañas corrían en apariciones espontaneas que desaparecían tan pronto
el pequeño trataba de verlas.
—Lamentablemente,
ni yo he sido capaz de leer siquiera una palabra de aquí, no tengo el valor aun
pese a mi gusto por el conocimiento soy totalmente consciente de que hay
fuerzas más allá del mundo tridimensional que los humanos no debes atrevernos
siquiera a pensar. —Shigeta hizo desaparecer la copia de nuevo.
—isso… foi
assustador —Pronuncio en su lenguaje natural el pequeño mientras se agarraba el
pecho —, ¿Hay alguna otra forma? Sin arriesgarme tanto digo.
—Jeje, era de
esperarse —El hombre empezó a desvanecerse lentamente, pero contesto — La otra
es que tu mismo te lleves al límite, incluso si estas por morir….Es en esos
momentos donde el aura más reluce, el hombre al que te enfrentas posee este
sentido, lo entenderás si es que llegas a tener un cruce con él.
—¡Espere, quiero
saber mas! —El pequeño se le abalanzo, queriendo saber mas, pero la
desaparición del hombre fue algo que inevitablemente ocurrió, y así, sin la más
remota idea de que hacer se dirigió junto a sus compañeros.
. . .
Los dos extranjeros
observaban con curiosidad los lugareños, Morry se mostraba mas que sorprendido por
las costumbres, los niños estaban jugando con una especie de juguete hecho de
lana, las mujeres de alturas igual de colosales que los hombres cargaban
jarrones hechos de cerámica sobre sus cabezas con una perfecta sincronia
mientras alimentaban a sus bebes, los hombres charlaban en idiomas (que eran
barbaros para el Argentum) y los perezosos desgutaban bebidas malolientes
mientras Morry quedaba mas que extasiado ente todo.
—¿Cómo puedes tener
ese rostro? Este lugar huele horrible, las mujeres tienen labios demasiado
anchos y son unos nudist… —Kaine entonces observo algo que lo hizo ver el mismo
cielo; un grupo de mujeres de diferentes complexiones, parecían no ser de por
allí, no fue sino hasta que vio las extrañas características que se dio cuenta
que no eran totalmente humanas. A diferencia de miembros de la aldea, estas
iban con pieles para cubrirse, sus musculos indicaban que su genero no era un
impedimento, pero la razón que dejo al castaño sin palabras era que de sus
cabezas sobresalían cuernos o orejas peludas junto a colas que se movían de
lado a lado. Algunos hombres y mujeres les daban ofrendas, no era mucho pero
eran lo que tenían —¿Esos son faunos? ¡Santo cielo!
—Si, a diferencia
de como ocurrió con los pueblos originarios en varias partes de la Occidente
aquí los faunos son vistos como entes divinos… — Kaine no podía dejar de
mostrar mas que asombro, con su boca casi apunto de tocar el suelo de la
impresión, un pequeño muñeco choco con el —parece que tienes amigos, ¿no Kaine?
— El castaño volteo la mirada, topándose con el grupo de niños. Eran una mezcla
extraña entre los pequeños afraakanos y los faunos, quienes jugaban como si
fueran hermanos, tal imagen le recordaba a Kaine momentos de su infancia cuando
su grupo y el hacían partidos. El joven por primera vez desde que había tocado
aquella nación sonrió, empezando a jugar con ellos.
—¿Sabes, Morry? Tal
vez tengas razón, este lugar no puede estar tan mal. — El chico corría
animadamente junto a los demás, mientras que las madres se acercaban a Morry,
chocando sus cabezas contra el como gatas.
—Jaja, ¡Que
adorables! — Mientras ambos parecían estarse relajando, Alex seguía pensativo,
observando a sus amigos y a la gente seguir su vida. El agobio que lo aquejaba
solo le generaba mas dudas, ¿Qué planeaba hacer si no podía con el papa? ¿Reimu
y Morry podrían? ¿Acaso de verdad no podría hacerle nada? Los pensamientos sin
embargo se desvanecieron en el minuto que el pequeño juguete cayo sobre su
cabeza, cuando levanto la mirada se topo con Kaine y la muchachada a toda
marcha contra el, el miedo lo hizo gritar antes de huir de ellos, tras uno
minutos de juego aquellos pensamientos aun persistían, pero al menos no tanto…
Hace rato que no jugaba con otras personas que no fueran Kaine, le era extraño
que la pequeña tribu no se hubiera alarmado en lo absoluto.
. . .
Una familia les
permitió pasar la noche, los tres se sorprendían por como la familia de tres
los trato como iguales, les dieron cobijo y alimento abundante, aun siendo
totales desconocidos. Aunque Kaine tenia aun problemas al adaptarse
(especialmente por los olores y la comida extraña) lograba masticar, Alex no
comio mucho, pero el apetito voraz de Morry le hizo repetir hasta tres veces.
El grupo finalmente pudo descansar en el suelo, recubierto por una especie de
manta, tener la barriga llena hizo que el mayor de los tres se durmiera rápido
mientras Alex y Kaine permanecían despiertos.
—Che Alex, dime,
¿Qué hablaste con Shigeta? —Kaine se acomodaba en la manta, tratando de hallar
una posición cómoda.
—Yo no quiero
hablar de eso Kaine, estoy cansado — Se justifico el mas pequeño tratando de
conciliar el sueño.
—Che, siempre lo
mismo con vos negrito sucio — Dice el otro, a la vez que pellizcaba el hombro
de su amigo. Alex gruñe dándole una pequeña palmada en el vientre, ambos
empezaron a reír tras unos instantes — , bueno, dale decí que te pasa, no me
hagas preocupar al pedo.
—Esta bien — Alex
solto un bufido, miro a su compañero y prosiguió: — tal vez, no podamos pelear
contra el papa, es lo que me preocupa.
—Vamos Alex…No te
pongas tan mal por estas cosas, solo ayudaremos a Reimu en lo que podamos, si
no se da, no se da. — El castaño trato de calmar a su amigo, quien volvió a
insistir.
—Es que no quiero
quedarme solo con eso, quiero ayudar a Reimu, quiero enfrentarme a ese hombre
y…
—¿Y que le haras?
¿Matarlo?
—¿No me ves capaz?
—Alex —Kaine no
pudo evitar soltar una risotada, creyendo que su amigo bromeaba —, no seas
tonto, sos la persona mas buena que conozco, tal vez Morry te compite… Pero sos
mansito, no matarias ni a una mosca amigo.
—¿En serio me
percibes asi? El mato a mi abuelo, Kaine…
—Mira chango, no te
pido que no estes enojado, pero pensalo, ¿a vos que bien te va a traer matarlo?
No podemos ir asesinado a aquellos que nos hacen mal solo porque si, ¿Qué clase
de justicia hay en el ojo por ojo? Porque si aplicamos eso, mamita querida,
acabamos todos ciegos y eso me lo decía mi abuelo y que Allmer me lo tenga en
su gloria.
Alex estuvo una
pausa por unos momentos antes de volver a hablar:
—¿Tu no estarías
igual en mi lugar? — Kaine miro de forma seria a su amigo, se paro un poco y lo
agarro por los hombros.
—Dia tras dia me
culpo a mi mismo por lo de mi abuelo, me duele mucho, pero sabia que si yo me
mataba o algo me pasaba, mi abuela quedaba sola, el único culpable de su muerte
fui YO, yo, yo, y solo yo… Y si, vivo con el dolor, pero de nada me sirve
lamentarme o buscar culpables. Yo te digo la verdad; no seria capaz de matar a
nadie, porque créeme que estuve al borde de hacerlo en mi época de matón de
secundaria solo por la rabia que tenía.
—Perdóname, Kaine. —
Lagrimas salieron de los ojos de su amigo, pero el argentum tomo sus mejillas y
le limpio la cara, para después darle un golpecito en el hombro.
—¡Che, para tampoco
nos pongamos maricones! ¡Me vas a hacer llorar a mi también boludo!
Mientras ambos
amigos hablaban, Morry, quien se había despertado al oir los movimientos de
ambos no pudo evitar dibujar una pequeña sonrisa en su rostro, la amistad de
ellos dos le traía recuerdos de su pasado, uno que pese a que había intentado
olvidar por mucho, debia afrontar, y vaya que lo haría pronto. La calma duro
poco, el sonido de una explosión no solo alerto a la familia y a ambos jóvenes,
sino que a todos los pobladores. Cuando se levantaron vieron por la puerta
hecha de paja un ambiente infernal. Las cosechas habían sido prendidas en fuego
mientras la gente huia atemorizada de allí para aquí, las mujeres felino
cargaban a sus crías para correr, pero extraños disparos venidos de unos
hombres en armadura paralizaron a las chicas. Niños y ancianos eran obligados a
caminar hacia coches antes de que estos salieran a toda velocidad.
—¡Alex, Kaine,
vayan a ayudar a la gente! ¡Yo apagare el incendio! — Morry fue el primero en
saltar a la acción, brincando entre las casas paso entre los disparos de
aquellos individuos de traje, llegando a una pequeña fuente, dos de los
individuos trataron de interponerse, abalanzándose al muchacho. Morry giro sus
manos, antes de que siquiera pudieran hacer algo, fueron desarmados, el cazador
tomo una bocanada de aire, sintiendo como su energía se transmitía hasta su
palma.
“¡Palma vacía del
hermitaño!” El ataque dio en el pecho del atacante, mandándolo hacia arriba,
momentos donde se deshizo en un extraño líquido. Morry se sorprendió ante tal
cosa a la vez que detenía con su mano el puño del otro.
—¡Chicos, no son
humanos! — Cuando grito eso, empezó a conectar golpes furiosos a través de todo
el cuerpo del sujeto, quien se deshizo tras que el cazador destrozara su cabeza.
Kaine por otro lado con su energía tenia sometido a varios de los soldados,con
sus manos hizo aparecer raíces hacia uno de los autos que estaba cargado de las
mujeres faunas, separadas de sus crías.
—Mierda che. —El
castaño apretó sus puños, haciendo que los tallos aplastaran el cuerpo de los
seres fácilmente, se aproximo hacia el vehiculo, destruyendo los candados para
que las mujeres salieran mientras lloraban descontroladamente.
Alex golpeo el
suelo, causando que alrededor de el un haz de luz saliera hacia arriba, todos
los seres de su alrededor fueron desintegrados ante el destello de su ataque,
que dejo un gigantesco hoyo.
—Nada mal…Alex
Gratham… —El chico se dio la vuelta, y allí pudo divisar a una extraña figura
de negro, solo era visible gracias a una capa de color rojo y su casco dorado.
No fue sino hasta que Alex utilizo su vista aural que se percato de que era
otro usuario de aura, quien de un salto se posiciono detrás de él. El chico se
volteo, antes de recibir un poderoso guantazo del desconocido, que lo envio
hacia unas casas, atravesándolas con su cuerpo.
—Mi cara… — el
pequeño se levanto, observando al contrario pasar entre los escombros de las
paredes, Alex se puso en posición. El guerrero de tinta empezó a lanzar golpes
mientras sus puños se estiraban, rompiendo el viento y la propia barrera del
sonido, sus primeros ataques dieron en la guardia del pequeño quien no desistía
al avanzar entre las incesantes ráfagas. El sujeto al notar como muy apenas
podía conectar se preparo, todo el liquido se dirgio a su brazo, haciendo a su
puño tomar medidas exageradas. En el instante que lo iba a lanzar Alex uso el
truco de concentrar energía en la pierna trasera, antes de que el oscuro
pudiera disparar ya tenia al joven conectando un volado cargado de energía
aural que dejo rigido el cuerpo del individuo, quien por el golpe sentía que el
cerebro le daba vueltas.
Alex recargo, no
iba a dejar que se fuera tan fácil, flexiono las rodillas y lanzo un uppercut
de derecha contra el cuerpo desprotegido del sujeto, elevándolo por los aires.
El puño del chico empezó a brillar, iba a disparar sus “Estrellas fugaces” de
nuevo, pero algo sostuvo sus piernas, era aquel extraño liquido que ahora lo
sometía.
—Que potencia devastadora…
— El del casco le tardo un poco, pero pudo levantarse, el chico quedo helado al
ver como sus ataques parecían casi no haber hecho nada. El individuo que tenia
al frente definitivamente era fuerte, lo que hizo a su cuerpo tensar —Pero ni
tu ni yo hemos liberado el cien porciento de nuestro poder, ¿verdad?
—No dejare que les
hagas nada. —Alex trato de safarse, pero si su traje era imposible.
—Con esa rabia
puedo percibir que sientes un odio tremendo hacia mí. Pero todo esto es por un
bien mayor.
—¿¡Un bien mayor!?
¡Matar a mi abuelo no fue un bien! —El cuerpo de Alex empezó a brillar
intensamente, fue lentamente rodeado por una especie de cúpula de energía —
¡Acabare contigo! ¡Onda cósmica!
Una cantidad de
energía recubrió toda la esfera, el sujeto se cubrió con su capa, antes de que
la energía rebasara la cúpula, estallando en un brillo que se elevo por los
cielos casi iluminando parte de la región. Morry noto esto justo cuando llevaba
cubos de agua, apagando el incendio.
—¡Oh no, Alex! — El
hombre se apresuro a ver de donde venia el brillo, pero se topo con algo que le
helo la sangre, aquel individuo de piel totalmente negra levantaba del cuello
al pequeño.
—El odio que
sientes hacia tu santidad es un pecado imperdonable… No puedo permitir que
sigas viviendo, te reunirás con tu abuelo en el cielo. — Con esas palabras el
guerrero empezó a emitir un extraño ruido mientras que de su pecho brotaba un
mango, el cual lentamente retiro haciendo sonidos algo grotescos revelando una
espada, con frialdad acerco el objeto al vientre del chico empezando a
atravesar su carne suave, el arma empezó a llegar profundo. Alex empezó a
gritar, el chico se agitaba tratando de salirse pero resultaba imposible, su
dedos arañaban los brazos de su captor.
—¡Dejalo! ¡Ataaa! —
Morry alcanzo a llegar antes de que el chico fuera totalmente cortado, el
norhiano llego con una patada voladora que envió por los aires al guerrero de
tinta, haciendo que Alex cayera de espaldas mientras gritaba. El dolor solo
hizo que sollozara, Alex bajo la mirada observando el liquido rojo salir del
corte, el cual podía sentir que era profundo, sus ojos empezaron a fallarle,
estaba empezando a marearse.
—Desgraciado…
¡Atata! ¡Ata! —Con gritos de rabia, Morry se hallaba intercambiando golpes con
el santo de negro, cuyos ataques no se le comparaban a la rabia de puños del
artista marcial, quien en un rápido movimiento agarro su brazo, dando un
puñetazo al codo destruyendo su brazo y haciendo que el hueso quedara expuesto,
pero aun asi el sujeto de tinta no parecía demostrar dolor.
—Pronto pagaras por
tus pecados, Joey Morry. — El hombre se agarro el brazo roto, mientras hacia
brotar del suelo un ser de tinta, el cual empezó a forcejear con el chico.
Cuando logro destruirlo Morry se percato de que ya no estaba allí.
—Morry… —La tenue
voz de Alex llamo al hombre, quien
estando asustado corrió a auxiliarlo presiono la herida mientras Kaine también
llegaba. Ambos trataban de detener la herida pero parecía inútil.
—¡Kaine, utiliza tu
aura! — El castaño como pudo empezó a desprender su energía, esta rodeo la
herida, haciendo que las pequeñas raíces empezaran a unir la carne con lentitud
entre los pequeños borbotones de sangre que habían manchado las manos y ropa de
los tres. Alex por algún poder milagroso pudo mantenerse despierto por quien
sabe cuanto hasta que las personas de la tribu que no habían sido secuestrados
ayudaron, Alex fue puesto en una cama mientras los shamanes le administraban
extrañas curas hechas en base a plantas y ayudaban a Kaine a parar el sangrado.
Mientras su mirada
giraba y giraba pudo ver a lo lejos una extraña figura, la de un hombre rubio,
una que conocía ya. No fue sino hasta que los ancianos y hombres se alejaron
que pudo dormir plácidamente, le dolía todo, le dolía haber sido tan débil y le
dolia sobre todo la idea de no poder hacer nada contra el santo. La oscuridad
que le proporcionaba sus ojos cerrados era extrañamente confortable, mientras
se sumia en un estado onírico su cuerpo era rodeado por figuras extrañas de
color negro con ojos que abarcaban todo su rostro, estas lo miraban como si le
desearan el mal moviéndose de forma sincronizada en perturbadores ruidos
mientras se arremolinaban alrededor. Mientras mas se acercaban mas Alex podía
ver como estos tomaban una forma semejante a la de los animales que tanto
amaba; ajolotes pequeños que mantenían su mirada de sentencia perpetua a lo que
el solo podía llorar. No sabe cuantas horas fueron, pero despertó tras sentir
los primeros rayos de luz golpear su rostro; aun ensimismado abrió los ojos
observando la compañía.
—Desperto, joven
Alex… —El tono de voz hizo que el chico se percatara de quien era el que lo
vigilaba. Era el padre de cabello azul y ojos rojos que había conocido antes de
irse en tren. El hombre había estado tratando los golpes y la herida, llevaba
un trapo húmedo entre las manos además de un botiquin.
—¿Qué hace aquí? —
Dijo el joven mientras trataba de levantarse inútilmente.
—Estaba en una
misión para mi iglesia, lamentablemente fue cerrada la semana pasada por los
incidentes —el tono algo desesperanzado del hombre indicaba que no la había
estado pasando bien —, pero tengo una misión mas importante, una que el propio
All-mer me ha revelado y que quiero lograr.
—¿Cuál es?
—Solamente tratar
de que la vida continue su curso, mientras promulgo la palabra del gran All-mer
— Alex no pudo evitar sentirse mal oir ese nombre, el gran dios All-mer, todo
un ejemplo de amar al progimo. Aun recordaba ir con sus abuelos a las misas del
pueblo para escuchar sermones, los cuales le daba igual mas siempre oir las
historias relatadas de ese hombre le interesaban. ¿En serio podría haber
existido alguien capaz de dejar todos sus bienes materiales? —. Sea como sea,
debo retirarme ya. Aunque si me dejas preguntar, ¿acaso puedo sentir en ti algo
de ira?
Alex permaneció
callado, evadió la pregunta con otra: —¿Dónde están mis amigos?
—Se fueron al
amanecer, están siguiendo a los secuestradores a una de las pequeñas islas que
están en la costa. —El hombre tomo sus cosas, dispuesto a retirarse hasta que
sintió como el chico forcejeaba para levantarse.
—¡Tengo que ir
rápido! — Antes de poder siquiera mantenerse de pie, el hombre de cabello azul
lo sostuvo para evitar que cayera.
—Sigues herido, no
puedes ir…
—¡Tengo que! ¡No
puedo dejarlos solos! —Incluso hablar se le complicaba, el dolor punzante de su
abdomen no cesaba incluso tras de que la herida hubiera logrado ser cerrada, el
peliazul volvió a preguntar:
—¿Por qué deseas
tanto ir?
—Porque son mis
amigos, ellos harían lo mismo por mí. —Con esas palabras agarro su camiseta
verde, el padre quedo intrigado por la respuesta y aun con pesar decidió
aceptar.
—Quédate quieto —
con esas palabras sus palmas brillaron en un intenso morado, morado que activo
la esencia azul del cuerpo del pequeño, ambas se unificaron como lo hacían la
de el y Kaine, formando un color purpura intenso, esta se encerró en el cuerpo
del chico, quien podía sentir el dolor desvaneciendo —, no sobre fuerces tu
cuerpo en le combate, si utilizas muchos ataques de aura es posible se debilite
y la herida se vuelva a abrir.
—¿Usted es también
uno? —Los ojos de Alex brillaban al ver la habilidad milagrosa.
—No me gusta
utilizar mi aura— tras retirar sus manos, se dio media vuelta —, ten cuidado
allá afuera, Alex.
El joven se levanto
de un salto, se puso sus botas y agarro las dos placas que poseía. Cuando salió
afuera lanzo hacia arriba la del águila, haciendo brotar de esta una majestuosa
ave metálica, ofreciendo sus garras mientras elevaba vuelo. Alex salto,
agarrándolas en el aire mientras salían a toda velocidad hacia el cielo.
. . .
Las criaturas de
tinta se hallaban utilizando latigos para golpear a los rehenes, mismos quienes
levantaban rocas y golpeaban con picos una estructura de gran tamaño que se
hallaba a los pies de un volcán de cientos de kilómetros. Casi como rugidos,
pequeños movimientos sísmicos causaban que del suelo brotaran aires altamente
toxicos y dañinos que mareaban a los ancianos, los cuales eran reprendidos sin distinción.
—Hahaha, estúpidos
niggers —era el santo gordo que había sobrevivido al combate del tren, comiendo
una hamburguesa extremadamente gorda apropósito, haciendo que los niños lo vean.
Una de las niñas con las que jugaba Kaine no pudo evitar enojarse, mientras
nadie la veía, agarro una piedra para lanzársela al gordo, causando que su
comida cayera al suelo —¿Qué? ¡maldita child! — el sujeto chasqueo los dedos,
haciendo que los guardias se aproximaran a la pequeña fauna. Pero en
consecuencia fueron agredidos por mas rocas de los niños, quienes se habían
logrado zafar de sus cadenas.
—Haz que tus
hombres controlen a estas alimañas — exigió el gordo mientras se tapaba de la
tierra que le caía en cara. Su compañero era aquel guerrero de tinta, cuyo
brazo era rodeado por un molde para recuperarse de la herida ocasionada por
Morry, este se dio la vuelta mientras lo guardias empezaban a saltar entre si,
estos tomaban una forma viscosa que se unifico hasta crear seres humanoides de
casi 5 metros, quienes sometieron a la gente, los niños trataron de huir, pero
las cadenas volvieron a atosigarlos, jalándolos hacia los seres.
—¡Che gordo de
mierda! — El grito hizo que el hombre rubio girara la cabeza, sobre un pequeño
risco dos figuras se hallaban apuntándolo amenazadoramente, un chico castaño y
el otro un joven de ropa negra; Kaine y Morry habían llegado a ayudar —¡¿Nunca
te pusiste al lado de alguien de tu tamaño?! ¡Ah, pero si sos un gordo puto,
jajaja! — mientras el hombre rechoncho se enojaba, las bestias avanzaron hacia
los dos individuos.
Morry fue el
primero en saltar, uniendo sus pies y tomando aire su cuerpo fue rodeado por
una energía que brillaba como el sol mientras giraba. El chico conecto una
doble patada sobre uno de los seres de tinta, deshaciéndolo en el acto y
liberando a la gente. Kaine en su idiotez se quedo animando a su amigo, antes
de que una de esas criaturas saliera por detrás, dándole tal manotazo que lo
envió por los aires, estrellándose contra una de las rocas. Incrustado en la
pared, trato de moverse, solo para caer sobre otras rocas que lo hicieron
gritar de dolor.
—Creo que me rompi
algo… —El chico se arrastró, observando como Morry daba golpes precisos y con
majestuosidad, sus técnicas, movimientos y poses eran comparables a las de un
artista marcial perfecto, su brutalidad al atacar incluso parecía la pincelada
de un artista, sus puños generando huecos gigantescos a las partes de cada uno
de los seres que caían al suelo deshechos en liquido que se secaba al tacto.
—¡Lo haces bien
Morry!
—¡Eh, eh, lo estoy
haciendo todo, amigo Kaine! —Exclamo mientras que agarraba con una velocidad
absurda una de las enormes manos de los seres, una que venia por la espalda y
sin embargo el chico la atrapo girando su mano antes que le diera por detrás,
con un movimiento, hizo girar al monstruo haciendo que se estrellara con los
demás antes de mandarlo a varios metros.
—¿¡Como hiciste
eso!? — pregunto Kaine sorprendido al ver a su amigo.
—Es…Algo que
aprendí hace tiempo.
Pero la charla se
acabo tan pronto Morry tuvo que empujarlo, evitando así ser aplastados por el
puño de una de esas criaturas, Kaine giro la cabeza observando como la niña
fauna que había conocido estaba apunto de ser atrapada junto a sus amigos, el
desespero lo invadio, causando que su mano fuera rodeada por electricidad,
aunque normalmente le tomaba mas tiempo invocar aquella habilidad (puesto a que
su aura natural eran las raíces y no la electricidad, la cual había
desarrollado de complemento) pudo disparar un poderoso rayo que empujo por los
aires a la bestia, permitiéndole acercarse.
—¿Qué hacen aquí
todavía? —cuestiono mientras revisaba el perímetro.
—¡Queríamos ayudar!
—dijo la pequeña mientras mostraba rocas.
—Aprecio mucho eso —Kaine
se limpio una rápida lagrima que se desprendio de su ojo derecho — pero los
prefiero vivos y sin heridas mortales, asi que vayan a ayudar a los demás.
Los niños
asintieron antes de salir corriendo, dejando a Kaine atrás, este se dio la
vuelta para observar como cuatro seres todavía se alzaban, antes de que estos
fueran a rematar al joven, quien se hallaba contra la espalda y la pared. Antes
de recibir un remate, un ave de color plateado atravesó el brazo del ser, sobre
el iba Alex, quien salto… Cayendo con la entrepierna sobre una roca. Después de
soltar un jadeo de dolor por ver semejante escena, Kaine ayudo a su amigo a
bajar, este tenia las piernas abiertas mientras se aguantaba las ganas de
llorar.
—¡Negro! ¿que haces
acá? — pregunto con notable entusiasmo y algo de miedo.
—Me cure un poco
mas rápido por un amigo, pero eso no importa ¡Tenemos que evitar que hablan esa
base!
—¡Chicos! —Morry se
reunió con el grupo, los tres se sonrieron —santo cielo, Alex…Perdoname por no
haber estado allí para ayudarte, mi joven amigo.
—No te preocupes
Morry, ahora estamos juntos, ¡y nada nos va a detener ahora!
—¡Jajaja! ¡Un
norhiano, un argentum y un nigger! — grito el gordo de cabello rubio mientras
observaba como los 4 seres aun iban por ellos —¡llegaron demasiado tarde!
¡Cuánto mi amigo llegue allá, revivirá al dragón del mar!
—No pasara… —Alex
con total seriedad dio un paso, Morry y Kaine lo miraron con complicidad —¡Chicos,
transformación!
—¡Si! —Ambos
contestaron al mismo tiempo. Los tres levantaron sus placas, dejando que un
intenso brillo los rodeara, los tres destellos se transformaron en poderosas
bestias que se unificaron con los chicos antes de causar una explosión
comparable a la de fuegos artificiales. Cuando las luces cesaron frente a los
seres de tinta se hallaban los tres guerreros de colores, ahora revestidos por
poderosas armaduras.
—¡Santo de la
estrella fugaz roja! ¡Saint red! —Alex llevo ambas manos a un costado,
estirando mas uno de sus brazos mientras tomaba una postura semejante a la de
artistas marciales.
—¡Santo del dragón!
¡Saint green! —Morry, quien era el mas alto hizo una pose semejante a la de un
artista shaolin.
—¡Santo de la rosa!
¡Saint Pink! —Kaine estiro una mano hacia atrás mientras hacia una expresión
con la derecha.
—¡Tres estrellas
que brillan en lo mas alto! —Grito red, los tres hicieron una segunda pose al unisonó,
causando que la sobrecarga de energía que habían generado explotara por detrás
de ellos en colores—¡Saint rangers!
—¡Kaine! ¡Tu
encárgate del ayudar a la gente, yo acabare con estas bestias! —Morry se
adelanto, seguido del rosado.
—¡Yo iré a detener al guerrero de tinta! —con
esas palabras, tomo ventaja sobre todos, su carrera era impecable. El gordo al
notar esto se bajo del horrido para poder seguir al del traje rojo por detrás.
Su paso fue rápido,
en tan solo un par de segundos Alex pudo divisar al sujeto de negro y como este
lograba abrir la extraña puerta con su tinta, planeando un ataque rápido tomo
impulso, a unos metros dio un salto y mientras estaba en el aire su puño fue
recubierto por aquella poderosa energía azul que genero una estela de luz por
donde pasaba. El hombre se dio la vuelta, observando el ataque apunto de
conectar en su cabeza modifico su brazo a una gran velocidad, bloqueando el
ataque con facilidad aunque siendo arrastrado muchísimos metros atrás.
—Era de esperar que
sobrevivieras…Esto es una señal, Alex —el sujeto paso sus dedos por la herida
que todavía tenia en el brazo, por primera vez el chico pudo notar una extraña
sonrisa pintada en blanco en el rostro del ser — voy a purificar tu alma, tu
cuerpo será destruido por mi. Tan solo pensar en tu sangre siendo esparcida
mientras tus amigos lloran tu perdida es una imagen placentera, ¿acaso tu no
sientes esa misma satisfacción al ver a tus enemigos destruidos? —esa pregunta
estremeció al pequeño, quien seguía en su guardia de box. La idea de obtener
placer a través del sufrimiento de otros, ¿Qué clase de ser disfrutaría eso? No
podía dejar a ese loco vivo, pero si lo mataba…
—No, yo no voy a
matarlo—Alex miro por debajo de su armadura, podía sentir el dolor de la herida
y de la sensación de matar a un ser, tan solo pensarlo hizo que su pecho le
presionara y su estomago le diera vueltas y vueltas.
—Entonces…Déjame
asesinarte, para que después el papa castigue mi cuerpo hasta no poder mas. Así
solo me purificare aun más —el sujeto se abalanzo sobre el chico, atrapándolo
con sus manos las cuales crecieron desproporcionadamente, giro sobre si mismo y
cuando obtuvieron buena velocidad lo lanzo hacia el volcán, destruyendo gran
parte de la montaña con el choque del cuerpo del santo de rojo. Despues de eso
se impulso en un gran salto que lo dejo a varios metros del rojo.
—¡Ah! —Alex se
reincorporo de un salto, observando a su enemigo, ahora fue el primero; lanzo
un derechazo que fue recibido en el casco del hombre de negro quien al levantar
la vista tenia al chico de armadura roja a solo unos pies.
—“¡Doble slash!” —
con su puño brillando conecto un derechazo al hígado, seguido de un uppercut
que dio en la mandíbula.
«¡La fuerza de este
niño es casi como la de mi lord! ¡Su segundo golpe fue el doble de fuerte, casi
me arranca la cabeza!» pensó con sus manos temblando tras el segundo golpe y
viendo como el chico de armadura roja preparaba otro golpe «Pero yo soy más
fuerte» de nuevo con esa sonrisa, del pecho del hombre broto una lanza, la cual
fue eludida por el chico aunque se vio obligado a retroceder con un
desplazamiento hacia atrás.
—Ese ataque, el
“slash” parece dejarte exhausto, ¿acaso multiplicar el poder de tu brazo te
desgasta tanto? —provoco el sujeto de traje rojo, lo que pareció fastidiar a
Alex, quien mantenía su cabeceo boxístico, lentamente empezó a tratar de cortar
la distancia, un paso a la vez mientras el otro tanteaba con su lanza. La
diferencia de rangos era evidente, y esto empezó a ser aprovechado por el de
negro, quien lanzo varios cortes y tajos contra el chico en ciertos puntos.
Alex se deslizaba entre los ataques con agilidad, pero los roces causaban que
de su traje salieran chispas y su traje quedara chamuscado. El daño lentamente
era acumulado por el rojo, quien empezó a juntar parte de su aura en su puño
derecho.
—¡Estrellas
fugaces! —Con ese grito, Alex disparo cien esferas de energía en tan solo un
segundo, cada esfera rompía la barrea del sonido y retumbaba como un choche a
toda velocidad, una y otra y otra y tras otra, pero al contrario de lo que
pensó que haría, el hombre creo de nuevo su escudo. La mayoría de los disparos
aunque impactaron y deshicieron parcialmente la defensa por su destrucción
atómica, la regeneración hacia que ninguno de sus disparos pudiera pasar.
—¿En serio creíste
que un ataque tan débil me haría algo? — con esa pregunta preparo su lanza,
apuntando al corazón de Alex. El chico estaba listo para esquivar, pero sus
piernas quedaron totalmente paralizadas al ver como el liquido negro agarraba
sus piernas fuertemente, el chico miro con total pánico como de la capa de
aquel hombre era la que generaba el fluido que lo tenia sometido.
Con pavor, el chico
observo como la lanza se lanzo listo para acabar con su vida, pero en ese instante
un milagro alado apareció, era el águila de Reimu que sostuvo al chico entre
sus garras justo cuando el ataque estaba a nada de perforarlo. En el aire pudo
sentir como una extraña energía lo rodeaba, el ave se estaba abriendo, tomando
medidas mas de acuerdo al tamaño del chico.
—¿Qué es esto, que
sucede niña? —el joven sintió como partes del águila empezaban a desprenderse
una por una, acoplándose al traje del chico. Ahora sus rodilleras tenían
extrañas botas que complementaban las partes que eran del latex. Estas tenían
formas de piernas de halcón, con afiladas garras. Por su lado, su pechera ahora
se hallaba recubierta por otra parte extra que lo hacia lucir mucho mas
voluminoso de lo que era, y lo que más destacaba eran dos enormes alas, una en
cada uno de sus extremos con terminaciones de rubi y hechas de placas que parecían
aerodinámicas, ahora Alex volaba sobre cientos de metros. El miedo en un inicio
casi le hizo caer en picada y vomitarse, pero causando pequeños pulsos de aura
logro estabilizarse y aislar su mente del terror que le provocaban las ráfagas
de viento.
—¡Maldita alimaña
metálica! — el sujeto de negro observo como el chico regresaba a una velocidad,
causando un boom sónico con su paso. La velocidad le permitió incluso
doblegarla, a vista de cualquiera aquellos finos movimientos aeros eran pequeños
y fugaces, pero Alex era capaz de controlarlo, incluso se sentía bien, se elevo
hacia los cielos, atravesando una cortina de nubes que obstruyeron su vista,
una vez se vio al otro lado de estas pudo observar el enorme sol a lo lejos,
tan poderoso y omnipresente.
Mientras una calma
invadía su cuerpo, apretó sus puños para volver a descender, la caída fue
vivaz, el adolescente tenia un objetivo; el guerrero de tinta, cuyas manos
habían sido transformadas en garras enormes y desproporcionadas al resto de su
cuerpo. Mientras mas velocidad alcanzaba mas podía sentir como el espacio y la
friccion del aire impedían que acelerara mas, pero no era un impedimento, no lo
seria. Cuanto el sujeto estuvo listo para atraparlo, la potencia del puño de
Alex impactando su rostro fue lo suficiente como para llevarlo por delante por
cientos y cientos de kilómetros antes de que se diera la vuelta mientras su
puño mantenía el casco (ya totalmente abollado por semejante piña) en el
extremo. Ambos atravesaron de lado a
lado el volcán, haciendo un hueco gigantesco de cientos de metros, quedando al
otro extremo de la montaña.
Tomo un par de
segundos, pero finalmente el sujeto logro safarse del puño de Alex,
recibiéndolo con un golpe certero en el codo justo en la nuca del chico, quien
perdió parcialmente el equilibrio. Ahora, con el sujeto de tinta dándole
golpes, utilizo sus piernas para atrapar y perforar la carne gelatinosa del
ser, quien grito en rabia al sentir como su hueso era impactado por la fría
hoja. Alex no detuvo su contra ofensiva, girando de forma espectacular coloco
al guerrero de tinta de nuevo contra la montaña, lanzándolo de un golpe preciso
contra la enorme estructura. Mientras hacia aquello su puño empezó a brillar.
—¡Esta te va a
doler! —Alex disparo sus estrellas fugaces, mucho mas enormes y rápidas que la
anterior vez, el cuerpo del guerrero de tinta se vio superado ante la
agresividad de los rayos de Alex, que detruyeron las rocas de alrededor como si
no fueran mas que papel, para acto seguido recibir una doble patada por parte
del rojo que lo hizo pasar al interior
del volcán de nuevo. Ahora con su pecho lleno de enormes huecos, el ser tembló
de dolor mientras el calor hacia que de su cuerpo saliera humo y su respiración
se cortara. Alex estaba allí, observándolo en posición de guardia.
—Un impuro… —el
sujeto se quito el casco, dando a conocer que su rostro solo constaba de dos
pequeños huecos blancos donde deberían ir sus ojos, sus cuencas empezaron a
brillar mientras pasaba sus manos por su cara. No había labios o nariz
siquiera, lo que parecía ayudarle a aguantar un poco mas la cantidad de humos
toxicos que brotaban del suelo, el cual había empezado a borbotear azufre y
lava — ¿se atreve a destruir mi casco?
Con un grito de
rabia hizo un movimiento rápido, lanzando de su capa lo que parecía ser un
liquido, que al contacto con Alex explotaron, haciendo que retrocediera de
dolor y totalmente sorprendido por la velocidad. Sin poder recuperarse, fue
sorpendido por un puño en forma de esfera que lo estrello contra una de las
paredes. Alex quedo mareado, pero lo peor estaba por venir; detrás de el sentía
un ardor inexplicable, cuando trato de girar la cabeza se percato de que salía
un liquido rojo, era un material extraño, muy denso, se trataba de lava. Pero
poco pudo hacer cuando sintió como el brazo lo chocaba una y otra vez contra la
pared de lava, cada ataque estremecia mas la montaña, haciendo que rocas
cayeran sobre ambos. Despues de asegurarse de que el casco de Alex perdiera
brillo empezó a golpearlo, mientras su otra mano lo ahorcaba. La cabeza del
chico le daba vueltas y vueltas, por cada ataque que daba en su traje su cabeza
rebotaba violentamente, haciendo que incluso el daño mitigado fuera bastante.
—¡Te matare! —
apunto de lanzar otro ataque, el chico observo la herida que todavía tenia en
le brazo. Aun con el miedo de hacer un daño tan nocivo tuvo que dejar atrás
esos pensamientos para lanzar un golpe a esa zona. El impacto hizo que el hueso
volviera a desquebrajarse en un perturbador sonido que le erizo la piel la
joven de rojo.
Alex pudo alejarse,
perdiendo el equilibrio y cayendo a través de un desnivel, cuando el mareo se
calmo pudo ver como el guerrero de negro todavía estaba en agonía, con gritos
parecidos mas a los de un demonio. Con
fuertes jadeos pudo levantarse mientras sus alas se movían.
—Ah…Ah… ¡No
acabamos! —Alex levanto sus puños, avanzo hacia el con lentitud, sus puños
seguían arriba, pero fue recibido por un certero estoque por parte del hombre,
quien había hecho una espada. El ataque causo que la pierna trasera del joven
perdiera fuerza, y para colmo el aura que estaba generando se estaba empezando
a desvanecer, y el punzante dolor en la zona inferior de su vientre había
regresado.
Los ataques erráticos
del hombre daban en la humanidad del rojo, haciéndolo gemir del dolor. Concentro
energía en su puño de nuevo, Alex pudo llevar su torso hacia atrás, dejando que
un ataque vertical lo rozara, utilizando el timing perfecto contragolpeo con
tenacidad el rostro del adverso, mismo ataque que hizo que la cara del hombre
desprendiera liquido. Pero contrario de alejarlo, lo alentó. Ahora los ataques
pese a ser con una sola mano eran mucho mas fuertes, para colmo la capa del
hombre empezaba a agarrar las piernas de Alex, que de no ser por la fuerza de
sus recién obtenidas botas le permitía zafarse, el chico trato de utilizar sus
alas para defenderse, pero un corte fue mas que suficiente como para
arrancársela.
—Voy a romperte
como un papel — con esas palabras dio una patada a la cabeza del chico, quien
volvió a tropezar. El sujeto se acerco a el, apuntando su espada para acabar
con la vida de su oponente, el santo levanto su cabeza con las ultimas fuerzas
que le quedaban.
≪Mi
cuerpo…Me voy a desmayar, debo usar mi cometa estelar. Es mi ultima oportunidad≫
sintiendo sus ultimas fuerzas, Alex unió
sus palmas, formando una esfera. El brillo y la energía acumulándose fue señal
suficiente para el sujeto, iba a finiquitarlo. El movimiento final de ambos fue
como un duelo del viejo oeste, ambos atacaron y, mientras la espada era
desviada en un ultimo movimiento de las alas de Alex, el chico disparo la
esfera de energía contra el cuerpo del sujeto negro. El ataque dio en su pecho,
causando que la parte fuera aplastada duramente mientras el sonido de huesos
rompiéndose sonaban atraves del volcán, lo que vino fue la esfera mandando al
hombre contra una de las paredes antes de estallar violentamente.
—No tenia porque
ser así —Dijo en voz baja el chico mientras giraba la cabeza, observando como
el liquido del guerrero se desprendía apresuradamente de el, secándose en el
suelo. El suelo empezó a temblar, la lava estaba por salir disparada, y aun asi
Alex se acerco, ofreciendo su mano, había logrado agarrar la otra ala, la cual
se acoplo a su espalda de nuevo. Pero mientras se acercaba, otro ataque a
traición que pudo evitar llego.
—¡No! ¡Lo logre!
¡El dragón esta despertando! —la lava salió disparado como geiser, Alex no pudo
acercarse a salvar al sujeto, pero si pudo ver algo entre los mares de rojo. Un
ojo, uno negro como el espacio.
. . .
Kaine utilizando la
habilidad de su traje estaba llevando a varios ancianos, con elegancia esquivo algunos
de los intentos de ataque por parte de las bestias de líquido, mientras Morry acababa
con las bestias de movimientos marciales. Finalmente el rosado logro poner a
todo a salvo, mientras el verde remataba a uno de los seres.
—Acabamos —Morry
agito su mano, limpiándola de las impurezas —, nuestro amigo parece tener algo
por allí —Kaine observo con curiosidad como el hombre gordo salia de la base
con miedo. Antes de que ambos pudieran acercarse un retumbar ocasiono que la
pequeña isla empezara a desquebrajarse, junto a un sonido apocalíptico que género
que el volcán se activara en un estallido poderoso que disparo magma
furiosamente.
Kaine golpeo el auto, haciendo que los hombres
condujeran rápidamente. Ambos levantaron la vista, observando como una mano
reptiloide destrozara el volcán desde adentro, esta se abrió hasta desquebrajarla
totalmente. La bestia salió, de un tamaño comparable a toda la isla y haciendo
que las rocas prendidas en llama cayeran a través de toda la planicie. Los hombres
quedaron paralizados por unos instantes, observando como la cola del dragón destrozaba
lo que quedaba de la montaña y haciendo que el rio rojo cayera al mar, mientras
empezaba avanzar, dejando pisadas de cientos de kilómetros y aumentando los
temblores.
—¡¿Y Alex?! — el
rosa empezó a temblar mientras se mantenía estable gracias a crear raíces que
sostuvieran sus pies, mientras Morry se agachaba.
—El estaba
combatiendo contra el hombre de tinta en el volcán, temo por su vida —Morry
tomo una bocanada de aire, dejando sorprendido a Kaine al ver como los rayos
dorados cambiaban a un tono rojo intenso, tan intenso que incluso un brillo
ilumino al chico. Cuando este seso pudo observar la armadura, ahora teñida de
rojo y con guantes y botas enormes junto a un aumento incluso en la masa
muscular del hombre, quien giro la cabeza a su compañero — iré a ver si puedo
hacer algo.
Kaine no pudo
insistir, Morry flexiono las piernas, dando un salto que causo un gigsntesco cráter
en el suelo, impulsándose hacia los escombros de la montaña. El rosado giro la
cabeza mirando todavía la entrada a la base, dudo por unos instantes, pero algo
lo llamaba, su instinto le decía que aquello seria de gran ayuda. Con seguridad
de su pensamiento entro en la oscuridad de aquella cueva transformada en
guarida, el paso fue rápido a los puntos que no pudo voltear siquiera a ver los
jeroglíficos que habían hecho, ni de las extrañas formas de dioses que llevaban
tal vez siglos allí. Cuando llego al fondo pudo ver con horror un esqueleto
enorme, con dimensiones casi el quíntuplo de aquel extraño bicho que había salido
minutos antes, pero le shockeo mas ver como a un costado se hallaba un gigantesco
huevo roto junto a un hueco del que brotaba lava. Aquel ser era una cría, que
de seguir creciendo causaría un caos mucho peor.
—¡Mierda! ¡Tiene
que ver algo aquí! —Kaine empezó a buscar por todos los lados, algún arma,
alguna técnica o algo que le permitiera matar a esa criatura, en medio de su
torpeza termino por caer sobre una extraña roca, la cual pateo — ¡estúpida! — se sobo después del golpe, le había dolido
mas a el. Pero cuando lo hizo sintió algo, un ruido metálico, cuando se puso a
analizarla mas de cerca pudo ver con mas detalle de que se trataba —. No puede
ser…
. . .
Morry había logrado
llegar a las zonas de derrumbe, con empujes ligeros hacia que las gigantescas
rocas del tamaño de casas fueran movidas, su desespero era evidente, pero su
esfuerzo recibiría una grata recompensa. Debajo de un hueco un brillo empezó a
llamar su interés, el chico destruyo la piedra, levantando a Alex que se había cubierto
con sus alas para evitar ser aplastado, tenia las manos sobre su abdomen,
juntando lo ultimo de energía que le quedaba.
—Oh, Alex, espero
que sepas perdonarme, yo tuve que haberme enfrentado a él —El verde agarro a su
amigo, asegurándose de no moverlo mucho.
—Tranquilo, Morry…Creo
que quería, de cierta forma, venganza por lo de ayer, no quise asustarlos —dirigió
la mirada de su casco a la bestia, que ahora se hallaba caminando por el mar
mientras el humo ocasionado por el derrumbe lo acompañaba — debemos detenerlo.
—Ya no te quedan
fuerzas amigo mío, me temo que tendré que insistir —Alex trato de desprenderse
del agarre de Morry, pero la fuerza del (ahora) rojo, no le permitía moverse. No
fue sino hasta un par de segundos que algo los maravillara. Desde el mar, broto
una extraña fortaleza, no, un cañón de proporciones bíblicas. Mientras el agua generaba
olas por el movimiento de los dos objetos colosales, el que parecía alargado abrió
fuego contra la bestia de escamas marrones, el impacto exploto con un poder
devastador empujando el cuerpo del reptil, quien soltó un chirrido infernal.
—¡¿Qué es esa
cosa?! —Alex se agarro de los pectorales de su amigo con miedo mientras este
observaba detenidamente como brotaba el resto de aquella estructura, la cual asemejaba
a un vehiculo, con mas cañones, metralletas y todo tipo de armas en cada parte
de su armazón.
Tras salir
parcialmente, finalmente ambos pudieron llegar a una conclusión: por sus ruedas
de oruga era un tanque, uno de color blanco con terminaciones rojas y partes
doradas. Disparo tras disparo, la bestia
iba retrocediendo violentamente, bombas de humo impedían que este viera, haciendo
que al intetar golpear con su cola al tanque esta diera contra una de las rocas
sobresalientes.
—Esos ataques sin
detenerse…
—La suerte de
encontrarse con un objeto asi …—Morry concluyo una cosa: —Kaine lo encontró.
Tras esas palabras,
dos objetos llegaron. Tenian tamaños similares al tanque con esos mismos
colores, una era una nave cuyas turbinas parecían no ser tecnología de esta época,
mientras que la otra era una especie de coche de guerra, con una división en el
medio extraña.
—Yo pido la nave — exigio
el pequeño mientras a Morry se le hacia una mueca de tristeza, el quería la nave.
Mientras tanto,
Kaine no dejaba de abrir fuego mientras gritaba dentro de su cabina. El chico
de armadura rosa, apretaba botones al azar, y asi estuvo hasta que el tanque
dejo de disparar.
—¿Qué? —insistió, siguió
apretando botones, pero nada —oh mierda… —al volver la mirada observo con
horror como aquella bestia estaba ahora frente a su vehiculo, con una fuerza
que estremeció su cabina la bestia empezo a elevar el objeto por los aires,
antes de lanzarla por los aires. El choque fue demasiado poderoso, el interior
se agito con rigor, haciendo que chispas saltaran al traje roja del chico y el
fuera golpeado —mierda che.
El tanque se acomodó
automáticamente, pero Rosa todavía estaba recuperándose. La bestia abrió sus
enormes fauces revelando una extraña energía, la cual empezaba a juntarse en
una esfera de grandes medidas, pero antes de que pudiera dar el disparo una nave
choca contra su cabeza, haciendo que perdiera el equilibrio. Era el vehículo aéreo
de Alex, quien empezó a abrir fuego contra la bestia, dándole en los ojos y cegándola
temporalmente. Momento exacto donde el coche de Morry atropello al ser, enviándolo
al mar abierto, donde fue hundida por las corrientes.
—¿Kaine? —el aun
mareado chico oyo la voz del rojo —¿Estas allí? Esta cosa tiene comunicadores.
—Agh, negro
querido, me cague entero —tras reincorporarse, hablo: — ¿Qué hacemos para
acabar con esta cosa?
—No lo se mis
amigos, pero recomiendo que lo hagamos rápido, la bestia esta levantándose —Interrumpió
el verde, observando como el ser sacaba su cabeza, disparando el rayo hacia la
nave, Alex hizo una maniobra evasiva pero el roce con aquella energía le hizo
perder estabilidad. Morry, actuando por experiencia acelero su coche, utilizando
unas rocas como un intento de rampa logro saltar, y justo cuando estaba a nada
de estrellarse con el suelo, la nave fue atrapada por el coche, que se
estaciono a un costado.
—¡¿Alex estas
bien?! — Ambos cuestionaron al unisono.
—Si… ¿uh? —un botón
empezó a brillar, esta tenía la forma de una especie de guerrero, sin analizar
la situación lo apretó. En ese instante un milagro ocurrió, la nave se acoplo
perfectamente al coche, que tomo la forma de unos brazos enormes, todo mientras
ambos cuerpos de metal eran elevados por el cielo. La nave abrió una compuerta
superior, revelando de esta una cara metalizada, pero humanoide, una cabeza.
—¡Oigan, yo también
me quiero unir! —Kaine los siguió por detrás, saltando solo para que su vehículo
también tomara una forma extraña, en un parpadeo los tres objetos se habían unido;
Kaine las piernas, Morry, el pecho y brazos y finalmente alex, quien era la
cabeza. Ahora frente al ser se alzaba como una estatua de plata y oro, con una
forma aguerrida y una bufanda que se desprendió por donde debería ir el cuello,
un robot de mas altura inclusive.
—¡Santo cielo! —Morry
se agarro la cabeza, observando como ahora las tres cabinas se habían unificado,
los chicos estaban igual de sorprendidos observándose entre sí.
—¡Hey! ¡es como en
las caricaturas que miraba mi abuelo! —Alex vitoreo mientras miraba a sus amigos.
—Esto parece sacado
de la imaginación de un niño con adicción al azúcar y con pequeño retraso
madurativo —soltó Kaine mientras miraba como ahora el panel estaba unificado,
con Alex al centro.
Pero no había tiempo
para esto, al menos no ahora, pues el pesado cuerpo del reptil se apoyo sobre
ellos, la fuerza de la bestia fue mas que suficiente como para hacerlo caer de
espaldas, estrellándose y destruyendo varias formaciones rocosas.
—¡Agh! ¡Me estoy enojando!
—Por puro instinto, Alex levanto su pierna mientras simbióticamente el robot lo
hacia también, la pierna del ser impacto contra el pecho del dragón que fue
enviado a través de las olas y el mar salado.
—¿Cómo hiciste esto
enano?
—No lo sé, solo lo
hice —Contesto rojo mientras se levantaba, pero la cola del reptil, en forma de
litigo pego al costado del robot, enviándolo atraves del aire mientras la densa
estructura del mecha aumentaba la severidad del impacto. Los tres gritaron de
dolor mientras las cabinas se estremecían.
—¿Ah si? ¿ah si? ¿¡ah
si!? ¡chupala cementerio de milanesas! —Kaine levanto su mano, el robot lo
imito, haciendo que el cielo se enturbiara. Rayos brotaron y finalmente cayeron
contra el dedo del sujeto mecánico, rodeándolo como un pararrayos, tanto el rosado
como el automata estiraron sus manos al mismo tiempo, disparando un rayo
extremadamente denso de electricidad que dio en el pecho de la bestia, quien volvió
a gritar de dolor al sentir como su piel era totalmente rostizada.
—Creo entender como
funciona —Morry agrego, con su traje verde listo se puso en guardia — ¡permítanme
este movimiento, amigos míos!
Sin dejar que el dragón
se recuperara Morry y el mecha corrieron al mismo tiempo, causando que olas y
el agua saltaran por cada paso. Cuando estuvo a una buena distancia salto hacia
la bestia, utilizando ambas de sus piernas al mismo tiempo para dar un golpe al
rostro del ser, causando que su lengua fuera mordida por sus propios colmillos.
El mecha se levanto con lentitud para después conectar un golpe a uno de los
costados del ser, quien gemía en agonía, cada golpe le estaba doliendo y
mientras el santo de dragón gritaba “¡Uatha!” empezo a dar fuertes y veloces
ataques a través de toda la existencia de la bestia. Incluso con la masa del metálico,
la velocidad era imperceptible ante el ojo humano, por cada golpe que daba la
dura piel del ser era enternecida, como si navajas impactaran en cada parte.
Finalmente, para acabar con la acometida Morry se impulso hacia arriba, ayudado
por dos propulsores que brotaron de la espalda robótica disparando fuego, dando
un rodillazo a la cabeza que destruyo todos y cada uno de los colmillos del
animal.
—Me parece que es
suficiente para este pobre ser mis amigos —susurro Morry, quien observaba a la
bestia sufrir.
—Tienes razón, no
esta bueno abusar tanto de un bicho así —agrego Kaine mientras se rascaba el
casco.
—¡chicos! — Alex alcanzo
a levantar las manos junto al robot, pues en ese momento la bestia estaba disparando
rayos de color naranja hacia todos lados sin distinción, cada rayo daba a lo
largo de todas las zonas, causando explosiones que abarcaban distancias
comparables a la de ciudades enteras, destruyendo la vegetación y la vida. Algunos
de esos disparos estaban dando con el cuerpo mecánico.
—Me cago en el
choto… —susurro el castaño mientras se mareaba.
—Amigos míos…Debemos
hacer un esfuerzo los tres, tal vez si unimos nuestras acciones podremos aguantar
— supuso Morry.
—Tienes razón
Morry, ¿estas listo Kaine? —Alex animo a su compañero, quien se acomodo. En ese
momento la enorme cola de la bestia se aproximaba para volver a golpearlos,
mentalmente contaron hasta tres, hasta que la extremidad estuvo en su rango.
Los tres se movieron sincrónicamente, atrapándola con fuerza. Juntos empezaron
a girar y girar, el cuerpo denso de ambos seres empezó a aumentar su velocidad
de forma tal que alrededor de ellos un torbellino de agua se elevo por los
cielos, tal estructura de agua se extendia a través de millas y millas, tras un
par de segundos los santos lo lanzaron por los aires, hacia el espacio, el dragón
gimoteo en el aire.
—¡Ahora! —Con un
grito al mismo tiempo, Alex, Kaine y Morry estiraron ambas manos a los costados
mientras su aura los rodeaba intensamente, finalmente cruzaron los brazos a un lado,
formando una cruz mientras el robot les imitaba. Un poderoso rayo salió disparado
desde esa zona, un poderoso ataque que impacto con el cuerpo del dragón, quien lentamente
fue desintegrado completamente de la tierra, dejando nada mas que polvo y
recuerdos.
Con el sol
lentamente posándose en el orizonte, los tres santos se quitaron los cascos
para ver el atardecer, mientras los niños se despedían desde lejos de sus tres
salvadores y su robot mecanico.
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