Capitulo XI
Tras un combate largo, lo mínimo que podían tener los tres era un descanso; y asi Reimu se los concedió sin dudar. No era mucho por las nulas donaciones que daban al templo, pero si que le permitían darse un gusto, en este caso, un intento de picnic. Morry se hallaba preparando unos sándwiches de jamón y queso, mientras que Kaine jugaba con una pelota. —¡Estuviste increíble allá Morry! — el castaño golpeo su pecho contra la esfera, mientras Morry ocultaba su rubor. —Ustedes hicieron un trabajo excepcional si me permites agregar, joven Kaine. —No, no, che, me usaron de saco de boxeo demasiadas veces en un dia, creo que tendre problemas para el siguiente enfrentamiento que tengamos. —Aun asi — Morry prosiguió, guardando el alimento en un estuche —, ya hemos liberado una de las tres zonas conquistadas por el vaticano, y sabemos que Kaiser y Amsi están bien. —Oye, Alex — el castaño noto a su amigo sentado frente a una hoja, estaba escribiendo la carta a su abuela pero se l...