Aureal Troopers- Capitulo VII

Despues del ultimo dia de entrenamiento los 3 muchachos se hallaban en la litera triple, charlando entre ellos.

Che, Alex… - Kaine se acomodo en su cama - ¿No te parece curioso que vos y yo tengamos nombres tipo del norte? -La pregunta dejo algo desconcertado al pequeño, quien se hallaba escribiendo algo por su parte.

¿A que te refieres?

Bueno, yo me llamo Kaine y vos Alex, ¿No habría sido mejor que nos pusieran… No se? ¿Jaime y Alejandro? – Alex se mantuvo en silencio, la verdad era que jamás había pensado en eso.

Ay…Tienes razón, la verdad es que siempre quise llamarme “Ricardo”.- El chico de la cicatriz solto una risa.

¿Para que te llamara Kaká? – Kaine se hecho a reir por su propio comentario.

No lo se, ¿usted que opina señor Morry? ¿Por qué nos habran puesto esos nombres?

Bueno… - Morry acomodo los anteojos con los que leía para poder hablar – Si me lo preguntas, creo que la razón es porque la gente nunca se queda en un solo lugar, el cambio es normal, asi que no me es raro que sus padres les hallan puesto esos nombres por los lugares que conocieron.

Vaya… Esa es una buena respuesta che – Kaine se acomodo en su cama mientras se ponía a pensar mas detalladamente -. Nunca conocí a mis viejos Morry, pero mi abuelo me decía que mi padre conoció a mi vieja en el extranjero y ella le puso mi nombre, creo que era por un comic que ella leía.

Uhm… Mis abuelos me dijeron que realmente no supieron si fue mi mama o mi padre quien me puso le nombre, pero creo que fue mi mamá – Alex estiro su mano hacia abajo -. ¿Me pasas el color piel Kaine?

El castaño le paso gustoso el color a su amigo quien quedo mas que molesto al ver que era de un marron intenso.

¡No te hagas el chistoso palito! – Alex golpeo con su almohada a su amigo mientras el alto estallaba en risas.

¡Jajajaja! ¡No te calentes pá! ¡Era un chiste! – Kaine tomo el color y se lo paso, después miro a Morry de nuevo -. Che, ¿y vos que podes decir de tu familia? Te hemos contado mucho, pero no sabemos tanto de vos salvo que sos un cazador.

Curioso que lo preguntes, pero debo ser honesto – El ojiazul tomo algo de aire mientras cerraba su libro y se quitaba los anteojos, por unos instantes dudo pero trato de hablar en su tono natural -. Yo, no he visto a nadie de mi familia ya en un largo tiempo para mi malestar.

Ambos jóvenes se quedaron anonadados por la respuesta de su amigo, quien tuvo que tomar aire antes de retomar sus razones.

Perdí a alguien de mi quería y, simplemente tuve mucho miedo de afrontarlos por ello…Sentía que había sido mi culpa y a dia de hoy, me culpo por ello.

Ante el silencio de los dos varones, Morry sosprecho que los había incomodado. No solto una palabra, solo apago la luz de su mesita y se acurruco en su manta, no pudo evitar sentirse mal por haber creado una situación tan incomoda pero lo que vino fueron las palabras de aliento de ambos chicos.

¡Che, para un poco! No se que te haya pasado Morry, pero no te podes culpar por esas cosas para siempre, en algún punto vas a tener que ver a tu familia de nuevo. – El tono Iraliano de la forma de hablar del Argentum hizo esbozar una pequeña sonrisa al norhiano, quien se limpio una pequeña lagrima que recorria su mejilla.

Morry… Aunque tampoco se que paso, sabes que contas con nosotros para poder ayudarte. – Alex tenia un tono mas tranquilo, después de esas palabras se mantuvo en silencio.

. . .

“Querida abuela: ¿Cómo haz estado? Espero que bien. Te extraño mucho, ojala podamos vernos dentro de poco… Finalmente acabe mi entrenamiento, Reimu dice que nos tiene una sorpresa antes de hacer nuestra primera misión. No estoy seguro de que es, pero quiero que sepas que pienso en ti mucho, ¿Te estas cuidando de tu artritis? ¿Estas alimentando a Roxanne? ¿Haz recibido cartas de Andrina? Mi amiga por correspondencia.

Bueno, son muchas preguntas, pero en serio, extraño casa. Sea como sea, te ama, Alex.

PD:Me lavo los dientes todos los días, tranquila.

PD2: Hice este dibujo del grupo”

. . .

Alex entrego la carta a Reimu, quien sonrio al verlo, ella y Morry estaban subidos a una motocicleta.

Iremos al pueblo, volveremos al anochecer chicos. – La mujer acomodo su casco, Morry iba agarrado a ella mientras ambos jóvenes asentían.

No te preocupes Reimu, nosotros aprovecharemos el calor, aunque seguro Alex acaba mas negro que antes jajaja. -El castaño recibió un buen golpe en el brazo por parte de su amigo, quien por al ropa que llevaba denotaba unos hombros mas ensanchados que cuando habían empezado su entrenamiento.

cuidado. -Reimu acelero la moto, perdiéndose de la vista de ambos mientras Kaine mantenía su expresión de idiota.

La tengo comiendo de mi mano.

Si…De la mano… -Alex guardaba silencio en remarcarle a su amigo que  Reimu intencionalmente iba con un traje de latex ajustado únicamente para Morry.

Che, ¡Una carrera hasta el agua, el que llega al ultimo limpia esta noche! – El argentum se adelanto, dejando pasmado al pequeño, quien por tener piernas cortas salió con desventaja.

¡Esperaaaa!

. . .

Habiéndose adelantado a su amigo, el de piel oliva se abalanzo al agua en un clavado, mientras nadaba gustosamente una sensación le recorrio la piel, atravesó su espalda como un escalofrio, la sensación innata de ser observado por algo mas fuerte. Saco la cabeza del pequeño rio, observando alrededor en un total y sepulcral silencio, podía sentir como los insectos de la pequeña fauna se movían a metros, podía oir a las cigarras, podía hasta ver como las ojas se mecían por el viento…  

…¡Ya! – Kaine salto hacia donde había dejado su ropa, el aura que genero le permitió impulsarse por varios metros en el aire, agarrando la pequeña placa. Justo en el momento que hizo aquella acción, dos burbujas de aire disparadas a una velocidad abrumante impactaron contra el agua, haciendo el mismo efecto que causaría una bala dando en un humano, incluso mucho mas.

. . .

Alex llego al pequeño claro, sacándose la camisa y dejando sus cosas a un lado; pero para su asombro su amigo ya no se hallaba por ninguna parte. No podía oir o escuchar nada, pero se mantuvo cauteloso.

¿Kaine? ¿Estas por allí? Dejaste tu ropa a un lado… - Lentamente metio su pie en el agua, observando una figura en el agua, no sospechó nada malo, es mas hasta pensaba que Kaine le haría una broma – Mira, no es gracioso, quiero solo nadar un poco.

Alex se dio la vuelta mientras se zambullia, pero lo que encontró fue peor, desde abajo broto una figura totalmente abominable, de enormes musculos y armazón rojo y gris, un traje modelado a base de algún orangutan, pues las partes de los brazos sobresalían junto a los pectorales. Antes de que el muchacho pudiera hacer otra acción, aquel hombre lo hundió profundamente con sus brazos. Alex agito sus piernas y brazos violentamente mientras la respiración se le era cortada bruscamente, con el aire escapando de sus pulmones, el chico trato de agarrar los brazos de aquel santo, cuya aura generaba una estela alrededor de su cuerpo que solo aumentaba la fuerza de su agarre.

“¡Nooo!”

 El pequeño inflaba las mejillas mientras en su mente se proyectaban cientos de pensamientos intrusivos, la idea de morir allí, ahogado, tan apenas habiendo acabado su entrenamiento. La imagen de Kaine, de Reimu, de Morry y de su abuela atravesaron su mente… Pero era inútil, su fuerza era minúscula en comparación a la de su rival, quien lo llevaba mas y mas abajo, al punto de hacerlo tocar el fondo del pequeño rio. La luz del sol era distante desde su punto de vista, y se puso peor cuando el sujeto levanto su puño y, utlizando pulsos de energía, conecto un poderoso derechazo que incluso se sentía como un tren por debajo de la presión del agua. El puño en su rostro dejo que la sangre brotara de su nariz y el aire escapara mas violentamente.

. . .

Kaine estaba corriendo con el corazón bombeando, varios de esos disparos venían por detrás de el, destruyendo las pequeñas palmeras, las ojas y atravesando lo que se encontrara por medio. Con maniobras dignas de un gimnasta olímpico el chico lograba eludirlos por pelos de mosca, pero su suerte se le acababa pues un pequeño temblor causado por los pasos de su persecutor uno de los disparos dio contra su pecho desnudo. La onda del impacto lo envio por varios metros en el aire, el cuerpo destruyo roca y arboles a medida que caía contra la tierra de nuevo.

—Uhhh…Uh…Uhhh… Mierda… —El castaño miro la zona afectada, tenia entre el pectoral y el abdomen una marca roja del tamaño de una pelota de baseball, junto a pequeños destellos que indicaban un uso de su propia aura para resguardarse del impacto—Siento que me partió un rayo.

Los instantes de calma duraron muy poco, pues el atacante se mecio sobre el sin darle descanso. Era una especie de armadura gigante, con piernas del tamaño de troncos y brazos extremadamente gordos, junto con una nariz que sobresalia como una trompa hasta la parte de su pecho, asemejándose a un elefante.
Uniendo sus dos puños se preparo a lanzar un gran golpe con la intención de acabar con el chico quien, por puro instinto y adrelalina dio un salto evadiendo eficazmente el ataque, como resultado del choque el suelo se destruyo causando un enorme hueco que se había transformado en un hoyo.

“¡Ese golpe me habría partido a la mitad seguramente! ¡De puro hoyo lo esquivao‘!” Fueron los pensamientos del chico mientras tropezaba de nuevo, entonces vio la pequeña placa que llevaba sobre su mano derecha. No había duda. Tenia que atacar, fue entonces que levanto el pequeño objeto haciendo que un brillo rosado que baño todo el paramo rodeara su cuerpo formando asi el mismo traje que había portado. Con semejanzas a los trajes de guerreros de oriente, aun mas alla que los de los antiguos templos del oeste un traje de color rosáceo y fuccia ahora lo defendia, con hombros grandes y un casco con un visor perfectamente destellante.

—¡Cuchame una cosa pedazo de gordo culiao te voa´ partir las piernas asi para que quedes postrado en una cama! — Con su tan característica altanería, el chico hizo el primer movimiento, moviendo su pierna de forma descendente revelo que sus rayos no eran mas que una pequeña fracción de su poder en cuanto estos tomaron formas rosadas hasta el punto de volverse enormes ondas de energía que tomaron una forma totalmente física, ahora enormes raíces cubiertas de espinas rodeaban el pie del chico, quien dio un pisotón al frente. Esta acción desencadeno que por debajo del santo del elefante enormes tallos brotaran apresándolo —Es la habilidad de mi aura… yo le llamo “Raiz”, no es la gran cosa que vos digas “che esta piola”, pero es funcional, en especial para gordos tosqueantes como… ¡Vos! — La mano del sujeto de armadura rosa se rodeo de nuevo de electricidad misma que disparo una y otra vez al individuo, claro que este ultimo podía aguantar y muy bien pero ni aun ejerciendo fuerza podía liberarse. Mientras mas resistencia trataba de aplicar contra aquellas raíces estas presionaban mas y mas fuerte.

—No te vas a escapar sucio, Raiz es capaz de succionar la energía y restringuir los movimientos según que tanto forcejees, te re regalaste ahí — Con arrogancia el chico siguió disparando de sus rayos contra el cuerpo del elefante, quien se había puesto contra un árbol—. ¿Qué pensas hacer manin? — Kaine entonces se dio cuenta, su rayo al chocar contra la madera genero chispas, chispas que fueron aumentadas al momento en el que el sujeto uso su trompa para concentrar oxigeno, haciendo que la braza quemara las cuerdas, como un efecto cadena el santo de rosado gimio del dolor mientras sus raíces eran incendiadas, estas aun tenían conexión con el chico pese a todo, pero lo peor fue cuando los disparos de aire de su rival llegaron a su pecho.

—¡Mierda! — La técnica de Kaine se deshizo a la vez que el de traje gris avanzaba hacia el, estampandolo contra numerosos objetos de la fauna.

. . .

El hombre de traje de simio mantuvo por varios segundos al pobre de Alex bajo el agua y sin embargo, el chico aun se resistia a morir. Con sus dedos arañando los guantes de su atacante, pudo ver por el rabillo del ojo, era su placa que brilla con un intenso rojo como el sol, fue en ese instante que algo se apodero de su cuerpo, tal vez instinto de supervivencia o tal vez el entrenamiento, sea lo que sea le permitio tomar la placa. Desde fuera del agua el santo del gorila solo celebraba su pronta victoria, o asi fue hasta que vio un enorme brillo surgir del agua. Antes de poder siquiera mover un musculo un brillo impacto en su rostro, una esfera de energía que había chocado contra su cara, después vino otra al pecho, después otra a su hombro, otra, y otra, y otra, y asi hasta que en tan solo un segundo estaba recibiendo hasta mas de 100 rafagas de aquella energía azul que parecía incluso atravesar su cuerpo como si su resistente armadura no existiera siquiera. El ataque lo elevo por los aires hasta hacerlo estrellar sobre la arboleda, y ni aun con esto el aluvión se acababa, disparo tras disparo parecía sentir que la carne por debajo de su armadura iba a desgarrarse junto a su traje.

—“¡Estrellas fugaces!” — Del agua broto Alex, transformado en el santo rojo. Cada uno de sus disparos se desprendia de su mano adelantada, eran cientos de golpes proyectados en energía aural pura que destruían incluso los atomos. Gigantescos huecos empezaron a formarse en cada una de la vida vegetal que había alrededor, enormes como si una bala de cañon los hubiera atravesado con una precisión milimétrica, y todo dirigido al Gorila, quien era arrastrado.
Y aun asi la acometida no se había acabado, en un parpadeo Alex estaba sobre el gigantesco hombre con su puño brillando en un azul tan puro que parecía una llamarada, en ese instante pronuncio el nombre de otra de sus técnicas: — “¡Doble slash!”

El poderoso puño conecto directamente en hígado al descubierto del santo gorila, quien por debajo del casco hizo una mueca para expresar agonía, pero el puño del chico dando en su barbilla lo hizo temblar. Cada ataque había sido preciso, ocurrido en fracciones de segundo y a eso se le unía un remate que preparaba el más joven. Haciendo una esfera con sus palmas hizo converger un destello intenso, una esfera que empezó a crecer desmedidamente hasta tomar su tamaño, en lo que el gorila se recuperaba el chico se disponía a lanzar su ataque, pero un grito atemorizante proveniente de su enemigo hizo que perdiera la calma.

—“¡UGAH BUGA!”— El corpulento individuo giro sobre si mismo en el aire, con sus puños atrasados, antes de que Alex se dispusiera a lanzar su ataque final un golpe que corto el aire lo efecto. La doble ofensiva de aquel atacante dio en el casco del chico mandándolo varios cientos de kilómetros a través del suelo al punto que un calor agobiante recubría su armadura.

Cubierto de tierra y confuso Alex abrió los ojos tratando de levantarse, la suciedad le impedía ver bien y piedras que caían en su cara no ayudaban. Cuando recupero la concentración aquel musculoso sujeto ya estaba den nuevo sobre él, conectando cientos, por no decir miles de golpes al pobre chico mientras repetía ese extraño grito.  La arremetida era vil y despiadada, cada golpe aumentaba su potencia considerablemente una de la otra, “era una habilidad aureal” pensó Alex al sentir como su cuerpo era hundido cada vez más bajo tierra. Las ondas de choque habían empezado a causar que las paredes empezaran a abrirse y el suelo a temblar, todo mientras que el pequeño solo podía llorar de desesperación al sentir como su cuerpo era reducido totalmente.

. . .

Kaine yacia en el suelo, con los brazos siendo aplastados por las rodillas del enorme armazón con el que se enfrentaba. El hostiln estaba golpeando  su rostro, sus golpes eran pesados y por cada impacto el Rosado se debilitaba, el casco parecía a nada de reventar por la cantidad de presión que los ataques generaban, y podía estar seguro que se le habían safado un par de dientes y tenia los pomulos rotos.

—Eres resistente pana… — Dijo la santa del elefante con un tono evidentemente femenino, Kaine sin embargo no tenia tiempo para maravillarse, pues en cualquier momento su cabeza acabaría como helado derretido. Con la yema de sus dedos apretó los pies de la mujer, antes de darle un poderoso choque eléctrico que hizo que detuviera su intento asesino, el cuerpo de la atacante se contrajo violentamente al sentir la electricidad invadir su cuerpo, incluso pese a haber podido aguantar antes los ataques, ahora ella concentraba su poder en sus manos, desprotegiendo su zona inferior. Lo peor fue cuando raíces brotaron de los costados, atrapándola y mandándola  por los aires.

—Ugh…Mi cabeza…— Tambaleándose, el rosa se tuvo que ayudar de sus construcciones de energía para poder levantarse.

—¡Ahora estoy enojada! — la mujer regreso, ahora con un aura cubriendo todo su cuerpo. Kaine volvió a desfallecer, sentía que su cabeza le daba vueltas y vueltas, pero entonces se le vino a la mente un recuerdo; Reimu le había explicado que la mayoría de trajes tenían pequeños aditamentos… Que podían ayudar a determinar el encuentro. El chico miro su cinturón, en el habían dos botones a los costados, tentando a su suerte se levanto, soltando una amenza.

—No me gusta golpear mujeres, pero si me obligas no te va a gustar… — La mujer no escucho, solo volvió a arremeter contra el. Kaine cerro los ojos por debajo de su casco, apretando los extraños botones, y entonces…Nada.
El chico se agarro la cara para comprobar que no había recibido daño, y asi era, cuando sus parpados se levantaron se topo con una escena genial (Al menos a su punto de vista), todo alrededor se había detenido, casi como si fuera una foto, las pequeñas avispas volaban a una velocidad tan minúscula que el movimiento de sus alas parecía a cámara lenta y delante de el la mujer se hallaba a solo centímetros de conectar un golpe.

—¡Jajaja! ¡Esto es genial! —Kaine levanto sus puños, pasando por lado de la mujer mientras veía la lentitud excesiva de los movimientos de todo alrededor, maravillándose ante lo que había ocasionado, hasta tuvo el lujo de quitarse el casco para escupir viendo como el líquido ni siquiera parecía caer —  ¡Jaja! ¡Dios, si hubiera sabido de esto! — Entonces el argentum giro la cabeza. Observo a su enemiga con firmeza antes de ponerse de nuevo el casco.

Sin nada de miedo levanto su pierna, conectando una patada a la mandibula de la mujer, después repitió la acción, pero utilizando una patada de hacha en el hombro de la chica, desprendiendo la hombrera.

—Nada mal… ¿Qué podría agregar? — Entonces el mismo se percato de que pulsos eléctricos empezaban a desprenderse del cinturón, como si indicaran que el tiempo relantizado se iba a acabar —. ¡Ya voy! ¡Ya voy!

Con malicia empezó a conectar patada tras patada, primero fueron unos fuertes a la entrepierna, después al pecho, y para acabar y mientras el tiempo lentamente iba tomando su velocidad convencional, dio un ultimo ataque a la trompa. Cuando lo hizo sintió como si su pierna explotara, rayos rosados empezaron a salir del resultado del choque de ambas auras, ocasionando un estallido tan potente que desprendio varios arboles, destruyo rocas y se extendió por varios kilómetros. Kaine salio impulsado hacia atrás por su propio ataque, rodando por kilómetros hasta caer en un charco.

—No…Hare eso de nuevo…

. . .

Alex estaba a nada de rendirse, cada golpe que le había proporcionado el salvaje santo lo estaba dejando fuera de si. Los puños del gorila ahora tenían tamaños exagerados al punto de acaparar el tamaño de todo el cuerpo del joven, quien mostro su ultima carta cuando el puño iba a aplastarlo apretó la hebilla de su cinturón haciendo que un segundo una segunda energía cubriera el aura azul, ahora de un intenso rojo. Cuando el ataque iba a conectar el chico levanto su mano, bloqueando el golpe con la palma desnuda. La onda de impacto hizo que finalmente el masivo hueco se volviera una enorme cueva que cubria cientos de millas, el santo Gorila quedo totalmente anonado, y la sorpresa fue aun mayor cuando por poco un derechazo de Alex le daba en el rostro, de no ser por la diferencia de tamaños y los enormes guantes recubiertos de energía del corpulento sujeto habría recibido el golpe.
Pero la acometida del pequeño no se detuvo, casi por instinto lanzo uno y otro golpe que eran contestado con mas ataques del Gorila. Los puños de ambos chocaban, causando estruendos y poderosas explosiones que solo aumentaban el espacio subterraneo, los golpes iban y venían, chocando entre si y solo ocasionando que la superficie empezara a desquebrajarse, al punto que, en uno de esos, causaron una explosión tan poderosa que destruyo consigo una gran parte del sector, causando la creación de un enorme dolina que se extendió en gran parte de la zona.

—¿Cómo es posible que sigas levantado? — Hablo con miedo el musculoso, pero Alex no contestaba. Sus movimientos eran erráticos, sin gracia, como si hubiera sido poseído por algo, nadie podía verlo pero por debajo del traje finas agujas habían atravesado de su armadura hasta sus huesos, liberando una extraña energía de reserva.

—¡Agh! ¡Rgh! — Ahora el pequeño rugía como una especie de animal, totalmente sumida en ira, salto sobre el sujeto, lanzando un poderoso puntapié en el casco de bestia del musculoso. Seguido de eso se coloco por detrás de este uniendo ambas palmas a la espalda de su atacante, sin que el Gorila pudiera siquiera reaccionar, una esfera del tamaño de su cuerpo lo levanto, desintegrando parte de la zona trasera de su traje, el ataque tomo un tamaño exagerado mientras Alex gruñía. El blast fue disparado a una velocidad vertiginosa, superando ochenta veces la propia velocidad del sonido, cuando el gorila se dio cuenta, se hallaba sobre unas montañas, pero lo que lo dejo helado fue ver a Alex aguardándolo, con aquella misteriosa energía roja que se desprendía como humo, cuando estuvo en rango, el chico unió ambas palmas en forma de martillo, para mandarlo contra el monte, justo cuando el enorme cumulo de energía estallo, destruyendo gran parte de la cumbre.

—Ah…— El gorila había quedado inconsciente por unos segundos, cuando recupero la consciencia solo alcanzo a gritar al ver como el pequeño insistía en su ataque. Ahora este caía en picada con su puño extendido, el hombre se levanto en un pánico absoluto, pero era inútil, el ataque anterior lo había dejado totalmente incapacitado, incluso su poderosa aura se había reducido de nuevo a sus capacidades básicas.

Cuando levanto la mirada de nuevo se horrorizo al ver como el chico se había transformado en un poderoso haz de luz que giraba como un trompo, formando una imagen en un espiral constante que generaba una energía que diluyo las nubes atravesó de toda la pequeña región por donde se hallaban, apenas pasaron pequeñas fracciones  y para cuando el gorila se percato, su espalda estaba siendo impactada por aquel puño que se había transformado en una imagen semejante a la de un cometa rotatorio que destellaba a una intensidad que jamás habría presenciado, era un espectáculo de luces majestuoso para el que lo viera; lo que vino fue apocalíptico, el ataque paso de largo, arrastrando al Gorila por cientos y cientos de kilómetros debajo de la tierra, así hasta alcanzar la base de la montaña momento donde una poderosa explosión acabo por destruir cientos y miles de kilómetros del cerro hasta reducirlo a solo cenizas en lo que parecía ser una erupción volcánica que se llevaba consigo aquella estructura natural.

. . .

El gorila y el elefante chocaron de espaldas al mismo tiempo como si fuera una mala jugada del destino, ante ellos ambos santos se encontraban corriendo a toda velocidad de forma perfectamente sincronizada. De alguna forma estaban vivos, pero en el fondo ambos deseaban no estarlo, y esa sensación se agravo cuando vieron como ambos chicos saltaban al unísono pronunciando el nombre de su siguiente técnica. 

—¡Doble…— Grito Kaine mientras giraba junto a Alex.

—…Saint… — Agrego el otro.

—Kick! — Con una combinación de movimientos, ambos dieron una rápida patada que acertaron al mismo tiempo a ambos atacantes, golpe que los arrastro por casi doce mil kilómetros.

—…¿Estamos vivos, Kaine? — Alex cayo de rodillas mientras la extraña energía roja se deshacía, junto al traje del chico, revelando que estaba totalmente magullado.

—Creo que si… — Paso lo mismo con el chico de ojos marrones, quien tenía la nariz sangrante junto a moretones que se extendían por todo su rostro hasta su pecho.

—¿Cómo ganamos? —Volvió a cuestionar su amigo.

—Con garra y corazón… Y tal vez mucha suerte… — Kaine cayó de espaldas. Ambos sintieron dos sombras cubrirlos, Alex que aun estaba levantado se espanto al ver a Reimu con los ojos prendidos llamas y a Morry un poco temeroso.

—¿¡QUE DEMONIOS LES DIJE!? —La mujer se pronuncio, haciendo a Alex caer mientras se largaba a llorar.

—¡Reimu, ellos….!

—Tranquila señorita Reimu… —Alex casi colapsaba al ver como la santa del elefante y el del gorila se arrastraban muy apenas.

—¡Fueron ellos, ellos nos atacaron!

—Lo se Alex, ellos son…—Reimu tomo algo de aire, mientras el elefante abria su pecho, dejando a la vista una niña con googles y un peculiar cabello azul, mientras el otro se quitaba el casco, revelando el rostro de un oriental—Mina, santa del elefante, del republica del Valenzuela. Y el es Ikki, santo del gorila. Ellos eran la prueba final... ¡Pero tuve que haber sabido que estos dos imbéciles se les pasaría la mano!

Alex no decía nada, solo tenia la boca abierta con los ojos dilatados. Kaine palideció y empezó a llorar lágrimas de cocodrilo.

—Che, parece que tuvimos suerte, ¿No Alex? ¿Alex? — El joven giro la cabeza, viendo como su amigo caía al frente desmayado.

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